(El Mercurio) La mayor empresa minera de Bolivia, filial de la japonesa Sumitomo, paralizó ayer sus operaciones después de que manifestantes tomaran una planta eléctrica y amenazaran con cortar el suministro, en medio de duras protestas contra el Presidente Evo Morales que ya llevan dos semanas.
«La Empresa Minera San Cristóbal (ubicada al sur del departamento de Potosí) paralizó su producción ante cualquier riesgo, pero no suspendió sus labores y está realizando sólo mantenimiento», dijo el ministro de Minería, José Pimental.
Aclaró que aún no se interrumpía el suministro eléctrico al yacimiento, una mina a tajo abierto que produce concentrados de plomo, plata y zinc.
La hidroeléctrica tomada también abastece a la región.
El ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, denunció que «sectores radicalizados estarían planificando tomar las instalaciones de la policía y de un cuartel militar».
El Ejecutivo rechazó negociar en Potosí, como exigen los manifestantes. «No se puede dialogar con una persona que tiene en la mano un garrote», dijo el portavoz presidencial Iván Canelas, según informó la AP.
Potosí demanda que el Gobierno defina los límites con el vecino departamento de Oruro, donde hay un rico yacimiento de piedra caliza, y pide la construcción de un aeropuerto y una fábrica de cemento.
El conflicto ha dejado a Potosí, capital de la región homónima, de unos 160.000 habitantes, al borde del colapso por falta de alimentos a causa del bloqueo caminero. Más de 500 vehículos siguen varados en las carreteras, con temperaturas bajo cero.
El comercio, la banca, la industria y las labores escolares fueron interrumpidas. La protesta se masificó con huelgas de hambre en oficinas y calles, ante la negativa del gobierno de negociar bajo presión.
Fuente / El Mercurio