Los nuevos focos de la minería

Los altos precios del cobre y el oro han sido el mejor aliciente para incentivar tanto a los colosos de la minería como a las compañías junior, por apostar en Chile y buscar nuevos recursos minerales.

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La más mínima posibilidad de encontrar riquezas en los suelos es lo que los mueve. Año a año ingresan al país con la sola intención de no dejar ni el más recóndito pedazo de tierra sin explorar, lo que también conlleva inversiones cuantiosas que no siempre llegan a buen puerto. Esto no es un recuerdo de la fiebre del oro que volvió locos a los californianos allá por 1849, sino la realidad que hoy vive la minería chilena.

Y es que los elevados precios del cobre y el oro han sido el mejor aliciente para que desde poderosas compañías mineras hasta las llamadas “junior”, lleguen a tierras chilenas buscando “blancos mineros”, o sea lugares donde puedan existir minerales y cuya explotación sea factible económicamente.

Es así como en los últimos cuatro años, más de 280 empresas extranjeras de exploración han trabajado en suelo nacional, algunas con éxito y otras sin más remedio que volver a sus lugares de origen.

Así, en 2007 fueron US$360 millones los que se destinaron a exploración, de los cuales el 60% proviene de los colosos de la minería, mientras que el restante 40% de empresas junior, comentó Waldo Vivallo, jefe de Geología Económica del Sernageomin.
Este último tipo de empresas generalmente realizan proyectos greenfield, es decir, en áreas que están fuera de los yacimientos existentes, asociándose para llevar a cabo los distintos estudios y exploraciones con pequeños mineros.

Para 2008, esta cifra de inversiones promete superar a su antecesora, para lo que tiene el respaldo de los numerosos blancos mineros en carpeta posibles de explorar. Todos ellos concentrados en su mayoría en la zona norte del país, extendiéndose hasta la V Región de Valparaíso, son un abanico de oportunidades para quienes se dejan embargar por nuestra fiebre de los minerales.

El que busca siempre encuentra

Uno de los proyectos en vista en la Región de Tarapacá es Copaquire, un depósito que contiene sulfato de cobre en su zona norte, el que posee recursos por 432 millones de toneladas, y molibdeno en su parte sur, contando con 185 millones de toneladas.
Más abajo en el mapa, en la Región de Atacama, es donde se concentra el mayor número de blancos mineros. Allí la canadiense Andina Minerals apuesta con su proyecto estrella: Volcán de Oro, ubicado en el cinturón de oro de Maricunga y que a octubre de 2007, presentaba recursos totales por 7,13 millones de onzas de oro contenidas.

En tanto, Kinross y Barrick, tienen puestos sus ojos en Cerro Casale, un depósito de tipo pórfido de cobre y oro, cuyas reservas minerales llegan a 1.113 millones de toneladas de mineral, con una ley promedio de 0,71 gramo por tonelada de oro, equivalente a 25,4 millones de onzas de oro.

A 15 kilómetros de distancia se encuentra Caspiche, explorado por Exeter Resource Corporation, donde existe oro de alto grado de mineralización, lo que lo convierte en un pórfido de oro, o sea un depósito que cuenta con el mismo potencial de las minas de clase mundial.

Formando parte de los 10 proyectos más importantes del país, que explican el 25% de la inversión privada que se materializará el 2011, emerge Caserones, de Lumina Copper, un depósito de cobre que requerirá una inversión de US$1.500 millones y que aún está en etapa de prefactibilidad.

Luego, al noreste de Vallenar se encuentra Relincho, de la canadiense Global Copper Corp., pórfido de cobre y molibdeno, cuyo principal atractivo está en su cercanía con la infraestructura regional necesaria para apoyar una operación minera a gran escala. Sus recursos totales ascienden a 9,62 billones de libras de cobre, y 465 millones de toneladas de molibdeno.

En tanto, cobre y oro pueden ser encontrados en Morro Fortuna, en el cual se han inferido recursos minerales por 465 millones de toneladas con un grado de 0,61% de cobre y 0,50 gramo por tonelada de oro.

Pero el fierro también está presente en esta región, ya al norte de Copiapó, Cerro Negro Norte, de la Compañía de Aceros del Pacífico (CAP), alberga recursos magnéticos por 200 millones de toneladas y no magnéticos por 39 millones de toneladas. Esta mina, que también posee oro, plata y cobre, podría estar operativa a comienzos de 2009, para lo que requerirá una inversión del orden de US$ 175 millones.

Con los ojos en Chile

La brasileña Vale también tiene intereses en nuestros recursos, los que pretende materializar mediante el proyecto Papomono, ubicado en la Región de Coquimbo y que se estima podría producir alrededor de 18.000 toneladas anuales de cobre, con una inversión del orden de los US$90 millones. Además, en el sector de metales básicos, se hará un estudio previo de viabilidad de los recursos de cobre, con un costo estimado de US$15,4 millones, cuyos resultados serán conocidos a mediados de este año.

Peregrine Metals, por su parte, cuenta con dos proyectos en desarrollo en la Región de Coquimbo, La Higuera y Caballo Blanco. Ambos son depósitos de cobre, hierro y oro, que durante el siglo XIX produjeron una cifra cercana a los 10 millones de toneladas del metal rojo con un alto grado de minerales, un buen precedente para evaluar su posible desempeño en el futuro.

Ya en la Región de Valparaíso, la canadiense Los Andes Copper Ltd., explora en búsqueda de minerales a través de Vizcachitas, la que pagó US$10,4 millones, además de 6.280.000 acciones a Global Copper Corp. para lograr un acuerdo de propiedad sobre este proyecto.

Fuente / Estrategia

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