(La Tercera) Cuando el fin de semana pasado el gobernador de la provincia transandina de Chubut, Martín Buzzi, anunció que devolverían las concesiones petrolíferas caducadas, entre las que se contaban los pozos del lote Cañadón Perdido, explotados por una filial de la empresa petrolera estatal chilena Enap, la medida fue celebrada por igual en la embajada de Chile en Buenos Aires como en la Casa Rosada.
Esto, porque la decisión se tomó tras una serie de gestiones a distinto nivel que buscaban dejar a Enap fuera del conflicto que mantenían autoridades argentinas con la empresa española Repsol.
Las primeras conversaciones se produjeron a mediados de marzo, en Buenos Aires. En esa oportunidad, el embajador Adolfo Zaldívar llamó al ministro de Planificación argentino, Julio de Vido, para hablar sobre el término de las concesiones petrolíferas. De Vido le aseguró que la medida era una herramienta de presión en contra de Repsol y que no había interés en afectar los intereses de Enap. Pocos días después, Zaldívar se reunió en la Casa Rosada con el secretario Legal y Técnico de la Presidenta Cristina Fernández, Carlos Zanini, uno de los hombres más influyentes del kirchnerismo, quien le reiteró el mismo mensaje.
El 16 de marzo, durante su visita a Chile, la mandataria argentina le aseguró al Presidente Sebastián Piñera que la pelea era con Repsol, por lo que Enap no se vería afectada en Argentina.
Pese a estas declaraciones, recién a comienzos de mayo se retomaron los contactos para buscar una solución, luego de que el ministro De Vido le pidiera a Zaldívar abrir negociaciones. Con la ayuda del personero argentino, hace 17 días se armó una primera reunión de trabajo entre el interventor de YPF en Chubut, Oscar Cretini, con el gerente general de Enap Sipetrol Argentina, Claudio Aldana.
Las conversaciones terminaron por destrabarse a comienzos de la semana pasada, tras el regreso del gobernador Buzzi desde Nueva York.
Fuente /La Tercera