Codelco es la mayor empresa de Chile y la que aporta más al Fisco. Durante el gobierno de Ricardo Lagos, su producción creció un 2,6% anual, duplicó sus reservas económicas y sus costos y excedentes aumentaron. Estos últimos lo hicieron en un 660%. Ello gracias al precio del cobre y del molibdeno, así como a un manejo apropiado de las prioridades de la compañía.
Durante el gobierno de Michelle Bachelet, la producción de Codelco crecerá un 3,5% anual si es que no adquiere nuevos yacimientos. Difícilmente tendrá un panorama de precios tan favorable como el actual, de manera que sus excedentes se reducirán.
Dos nuevos yacimientos de tamaño mediano deberían comenzar a explotarse antes de 2010: Gaby y Mansa Mina (ahora llamada Alejandro Hales). La primera tiene altos costos de producción y sólo debería ser viable desde el punto de vista económico a un precio relativamente alto. Mansa Mina es más atractiva, pero siempre que los planes funcionen como están pensados en cuanto al arsénico y otros aspectos.
La fortaleza de Codelco es que tiene grandes reservas en Codelco Norte (Chuquicamata y Radomiro Tomic), Andina y Teniente. De estos tres, el proyecto de ampliación más atractivo desde la perspectiva de los costos es Andina. Chuquicamata enfrenta el paso a mina subterránea, que es de alta complejidad tecnológica. Teniente debería transformarse a la pionera minería continua. En ambos, las dificultades técnicas son inmensas y, por tanto, su futuro depende de aspectos netamente técnicos, en los que la innovación juega un rol principal.
Por lo anterior, el futuro de Codelco no está dado. Contrario a lo que se percibe, los mayores desafíos de Codelco no son ni la gestión ni la transparencia ni su estructura, sino que los desafíos técnicos; es decir, descubrir o adquirir nuevos yacimientos y financiar sus inversiones competitivamente para cumplir el plan de desarrollo. Por supuesto que siempre hay que mejorar la gestión y esforzarse para garantizar la transparencia, pero ello, comparado con los otros desafíos, son fáciles. Codelco ha navegado 22 años con su estructura actual, una en la que la clave es que su presidente ejecutivo es el que manda y es nombrado directamente por el Presidente. Al menos sabemos quién representa al dueño, algo que no es evidente en otras empresas del Estado. Ello no obsta, sin embargo, a que se modifique la ley que le otorga el 10% de sus ventas a las Fuerzas Armadas, ya que esta obligación no corresponde a una empresa minera.
En síntesis, Codelco debe elevar su gasto en investigación e innovación desde el pobre 0,4% de sus ventas de 2003 y 2004 a 1% o incluso más, abriéndose a la competencia en esta materia y acercándose a las compañías líderes del mundo tecnológico que invierten más del 5% de sus ventas en este ámbito. En segundo lugar, Codelco debería aumentar su gasto en exploración o bien optar por adquirir yacimientos ya existentes pertenecientes a otras compañías (esperando, para esto último, precios más razonables). Y en tercer lugar, el gobierno debería proporcionar una parte de los recursos que la empresa necesita para obtener financiamiento a intereses competitivos. A mi juicio, fallas en cualquiera de estos tres aspectos significarán que Codelco ya no será la empresa número uno del mundo en producción y que su competitividad se verá amenazada hacia el fin del gobierno de Bachelet.
La prioridad de la minería en Chile es volver al sitial de liderazgo nacional que tuvo a principios de los 90. Mientras ello no ocurra, dos tercios de la minería chilena, constituida por empresas privadas, no estarán plenamente legitimadas ante los ojos de los chilenos. Por ello y porque Codelco es la empresa mejor valorada por los chilenos me parece improcedente pensar su privatización.
En definitiva, Codelco todavía es el sueldo de Chile. Mantengámosla así, pero equilibrando este objetivo con la reducción de costos y el crecimiento de la producción, ojalá más allá de lo anunciado hasta ahora.
Por Gustavo Lagos, director del centro de mineria de la Universidad Católica
Fuente/La Tercera