Lecciones de la huelga en Chuquicamata

Blog de opinión de Tomás Flores, Economista del Instituto Libertad y Desarrollo.

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(Terra) Se aprobó, finalmente, por una amplia mayoría, la última propuesta de Codelco Norte a los cerca de 6 mil trabajadores de Chuquicamata en huelga desde el lunes, que incorpora un bono de término de conflicto de $12,1 millones para cada uno, más un reajuste de 4% y otros beneficios adicionales.

Estos altos bonos obtenidos en negociaciones de la industria minera generan amplia discusión, dado que superan varias veces el salario anual de cualquier otro trabajador chileno. Evidentemente, no sólo los bonos son bastante mayores, sino que la remuneración total también lo es. Según el reporte 2008 del INE, en la minería el promedio de remuneración alcanzó a $852 mil, siendo la cifra más alta de todas las categorías de empleados y superando en casi 3 veces el salario promedio en Chile que alcanza a $305 mil. La categoría que viene en segundo lugar es el de Energía, Gas y Agua, en donde el salario promedio fue $623 mil. En el otro extremo, está los trabajadores de Hoteles y Restaurantes con $180 mil al mes.

Ahora bien, no es casualidad que en la minería y en las empresas de servicios básicos se observen salarios más altos, ya que son empresas “intensas en capital”, es decir que para desarrollar su gestión necesitan montos sustanciales de dinero dedicado a las obras civiles, equipos y máquinas, al contrario de otros negocios en donde la inversión inicial es menor y el gasto en personal es lo más importante. Pues bien, la teoría económica dice que los trabajadores en empresas “intensas en capital” tienen más poder negociador debido a que en esas empresas el gasto total en personal es una fracción pequeña del gasto total, y por tanto prefieren pagar mejores sueldos que detener el uso de toda la inversión realizada. En cambio, en un colegio, por ejemplo, donde el mayor porcentaje del gasto de la empresa es gasto en personal, no puede ceder fácilmente a las demandas salariales ya que pone en peligro su supervivencia. Por tanto, no debe sorprendernos esta gran diferencia de salarios, ya que se presentan en todos los países donde hay datos observables. Evidentemente, esta brecha de salarios estimula la migración hacia las regiones mineras y hará de Antofagasta en algunos años más la segunda mayor ciudad en población, desplazando a Concepción.

Ahora bien, el hecho de que Codelco sea propiedad del Estado genera una polémica adicional, ya que los US$170 millones de costo que le genera el acuerdo a la compañía se traduce en menores utilidades, y por tanto en menor aporte al fisco de Chile. Dado que parte importante del costo no lo asume directamente la empresa, puede haber un menor vigor negociador que si estuviera un nítido dueño involucrado. Creo que el nuevo directorio de la minera estatal es un paso hacia una dirección más profesional y menos susceptible a la presión política del gobierno de turno.

Fuente / Terra.

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