La Moneda descartó que en el Gobierno estén mirando de lejos la situación de Codelco.
«No es que el Gobierno no esté preocupado. Obviamente, que estamos preocupados», dijo el ministro secretario general de Gobierno, Francisco Vidal.
Pero la preocupación de Vidal pasa también por el impacto que ha tenido la paralización en tres divisiones -El Teniente, Andina y Salvador- de la mayor empresa del país.
Considerando lo que Codelco ha dejado de producir a la fecha, las pérdidas que deja la movilización hasta ahora ascienden a unos US$ 60 millones.
«Esto equivale a los bonos que dimos la semana pasada (N. de la R.: Vidal se refiere al bono de $20 mil que anunció la Presidenta Michelle Bachelet, para 1,4 millón de familias de bajos ingresos, plan que tiene un costo fiscal de unos US$ 62 millones)».
Adicionalmente, el vocero del Gobierno recalcó que desde el fin de semana pasado que se están haciendo esfuerzos para solucionar el conflicto. «El Gobierno no mira para el techo en ningún problema que ocurre en el país, lo que sí define son los actores que se involucran», afirmó el ministro.
Vidal agregó que «en el comité político colocamos a los presidentes de los partidos al día en lo que el Gobierno estaba. Para que las cosas resulten, el Gobierno está preocupado y ocupado en resolverlo».
Adicionalmente, en la jornada de ayer el presidente ejecutivo de Codelco, José Pablo Arellano, dijo que las pérdidas de Codelco por el conflicto con los subcontratistas se engrosaban a un ritmo de US$ 10 millones por día. El escenario cambió luego del anuncio del retorno de faenas de El Teniente.
Por Codelco, quien está encargado de manejar directamente el conflicto con los trabajadores subcontratistas es Eduardo Loyola, gerente corporativo de Gestión y Fiscalización de Empresas Contratistas.
El ejecutivo se ha negado tajantemente a acceder a la posición de la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), liderada por Cristián Cuevas, que apunta a un supuesto incumplimiento por parte de Codelco de los acuerdos alcanzados después del conflicto de mediados de 2007.
Fuente / El Mercurio