(The Wall Street Journal) La industria siderúrgica china no consiguió llegar a un acuerdo de suministro con los mayores productores de mineral de hierro del mundo antes del plazo informal que concluía ayer, lo que pone en evidencia los desafíos que enfrenta el país en su intento por modificar el equilibrio de poder en los mercados globales de materias primas.
El mayor productor de acero del mundo inició sus negociaciones anuales sobre el mineral de hierro en plena crisis financiera, mientras los precios de los commodities colapsaban y las perspectivas de la economía mundial empeoraban. La Asociación de Hierro y Acero de China, una entidad respaldada por el gobierno que coordina la industria, dio argumentos a favor de reducir los precios del mineral de hierro casi a la mitad de los del año pasado.
Su postura nunca cambió, pero las condiciones del mercado sí. La mayoría de las siderúrgicas chinas elevó su producción desde principios de este año debido a indicios de que el paquete de estímulo estatal estaba estimulando la demanda de sus productos.
La agrupación se vio aislada en su insistencia por una rebaja de al menos 40% del precio del contrato del año anterior. Grandes siderúrgicas coreanas y japonesas ya alcanzaron por separado contratos de suministro de mineral de hierro con recortes de precios de entre 28% y 33%, que según las mineras deberían ser un punto de referencia a nivel mundial.
ArcelorMittal, con sede en Luxemburgo y el mayor productor mundial de acero, negoció una rebaja de 28% en su contrato con la minera brasileña Vale SA. Pocos piensan que China pueda obtener un precio más bajo, especialmente ya que muchas pequeñas siderúrgicas del país han ignorado la asociación y han cerrado acuerdos por su cuenta.
«El hecho de ser un gran consumidor de materias primas no le ha dado a China mucho poder para fijar precios», señala Scott Kennedy, un politólogo de la Universidad de Indiana que estudia la estrategia de negocios del gigante asiático. «Este fracaso es una señal de que el motor de política industrial china tiene problemas».
La Asociación de Hierro y Acero de China ayer rehusó a revelar cuándo se vencen muchos de los contratos que China negoció el año pasado. Las mineras anglo-australianas BHP Billiton y Rio Tinto Ltd. también hicieron comentarios sobre las conversaciones, pero indicaron que continuarían abasteciendo a China incluso sin contratos de largo plazo. «Si en su lugar los clientes optan por comprar en el mercado de contado, lo harán», sugiere el portavoz de Rio Tinto Gervase Greene.
En un momento en que la producción china de acero ya ha vuelto a los niveles récord del año pasado, las siderúrgicas han estado comprando más mineral de hierro en el mercado de contado, llevando las importaciones hacia nuevos máximos. Esto perjudicó la postura de la agrupación de que el mercado chino es tan débil que no puede aceptar menos que una reducción de 40%. Los precios del mineral de hierro importado por China han subido cerca de 12% desde su mínimo alcanzado en abril. Son aún más altos que los fijados en los contratos de largo plazo que otros han negociado, por lo que dejar que los contratos caduquen no parece un buen negocio.
«Es difícil tener una postura unificada. Las compañías siderúrgicas pequeñas y medianas en particular no pueden simplemente parar la producción para esperar el resultado final de la negociación», dice Zhu Fengliang, quien dirige un grupo de la industria en la provincia de Shanxi.
Los problemas en las negociaciones del mineral de hierro se producen tras el fracaso de lo que hubiera sido la mayor inversión internacional de China en su historia, una alianza por US$19.500 millones entre Rio Tinto y la estatal Aluminum Corp. of China. Dicho acuerdo podría haber equilibrado los intereses de los compradores y los vendedores de mineral de hierro, ayudando a China a asegurarse un suministro más estable de materiales para su enorme base industrial. En cambio, China ahora enfrenta la perspectiva de un ambiente de negociación aún más difícil, mientras Rio Tinto y BHP Billiton negocian un proyecto conjunto.
Fuente / The Wall Street Journal