(DF).- «Tranquilo Rafael, hay otras opciones que también barajamos. Esa es una, pero hay otras», le dijo ayer el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, al presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Rafael Guilisasti, en un intento por despejar las dudas respecto a la posibilidad de aumentar los impuestos a las grandes empresas.
El secretario de Estado, aprovechó su participación en el nuevo ciclo de Desarrollo Regional organizado por Diario Financiero para dar a conocer las alternativas que baraja el gobierno para financiar el plan de reconstrucción tras el terremoto de fines de febrero y, de paso, pedir la colaboración del sector privado.
Mientras enumeraba las opciones que estudia su cartera, Larraín reveló que durante la reunión que sostuvo este miércoles con la entidad gremial se trató el tema impositivo y que su mensaje a las ramas se basó en que un análisis «serio de financiamiento» no puede descartar los tributos.
Sin embargo, recalcó que de producirse algún incremento, éste sería moderado. «Vamos a tener un paquete bien compensado, equilibrado y sin ningún efecto significativo en el crecimiento económico», reiteró el secretario de Estado.
Dólar y tasa de interés
Las variables macroeconómicas también están siendo consideradas en las decisiones de financiamiento que definirá el Ejecutivo. En ese sentido, el titular de Hacienda destacó que «vamos a cuidar en forma especial los efectos sobre el tipo de cambio y las tasas de interés».
Esto, porque entre las alternativas que manejan en Teatinos 120 está la internación de recursos del Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES), además del endeudamiento externo e interno. «Sabemos que para cientos de miles de las PYME del país y de empresas que están ligadas al sector importador, tanto en la agricultura como en la industria y la minería, es un tema esencial el tipo de cambio. Entonces, no querríamos reconstruir el país y destruir el sector productivo a través de una enorme apreciación cambiaria», explicó.
Asimismo, sostuvo que tampoco se puede abusar del financiamiento doméstico, porque se presiona la tasa de interés.
«Críticas interesadas»
El ministro de Hacienda también evidenció su molestia por lo que calificó como «criticas interesadas» respecto a supuestas demoras en el plan de reconstrucción.
Por eso, recordó que tras el comienzo de la crisis económica, en septiembre de 2008, la administración Bachelet demoró hasta enero de 2009 en entregar un plan fiscal. «En el gobierno anterior se tomaron cuatro meses en proponer un plan de estímulo fiscal y es razonable que sea así. Y a nosotros, en 12 días nos exigen que tengamos esto. Esa es una crítica injusta», recalcó Larraín.
Fuente / DF