(El Mercurio).- Silenciosamente, el Gobierno y la CUT están cocinando una batería legislativa que apunta a resolver, por fin, los temas más sensibles para los trabajadores: el fortalecimiento de los sindicatos y la adaptabilidad laboral.
La idea que se baraja apunta a perforar algunos de los límites que impone el Código del Trabajo en materia de horarios, distribución de jornada y feriados legales, siempre y cuando se haga bajo el alero de la negociación colectiva.
Pese al impasse de mediados de semana -Martínez desairó a la ministra Merino al suspender una reunión de última hora-, las tratativas entre los trabajadores y la autoridad avanzan por buen camino. Martínez ha sostenido al menos seis reuniones privadas en el Ministerio en las que se ha analizado el tema.
Tal como adelantó el subsecretario del Trabajo, Marcelo Soto, «las restricciones que existen para negociar jornada o feriados son las mismas cuando se trata de un individuo o de un grupo de trabajadores colectivamente organizados. Esa simetría está equivocada, puesto que los trabajadores organizados están en mejor posición para negociar».
También se estudiará el tema de los quorums que se exigen para constituir sindicatos, de modo de eliminar algunos vicios del actual sistema, como el abuso de los fueros y la proliferación de sindicatos de papel. Este será uno de los puntos clave del debate. Las tasas de sindicalización alcanzan el 14% y, paradójicamente, la cobertura de la negociación colectiva es de 10%. Lo que explica esta diferencia es que la ley facilita la creación de nuevos sindicatos, pero restringe la negociación.
El ex director del Trabajo, Marcelo Albornoz, considera positiva la idea de ampliar las materias que estarán sujetas a negociación. Sin embargo, advierte que «esto abre dos baches. Qué pasa en las empresas donde no hay sindicatos y qué pasa cuando éstos no son representativos».
Reunión suspendida
A mediados de semana, Martínez suspendió a última hora una entrevista con la ministra del Trabajo, Camila Merino. Se especuló sobre un cortocircuito grave, pero lo cierto es que el diálogo entre el dirigente y la actual administración es fluido y se basa en algunos compromisos de palabra que un sector del sindicalismo valora: se avanzará en un mecanismo de adaptabilidad laboral, pero no está en agenda todavía alterar el sistema de indemnizaciones, que es uno de los derechos de alto contenido simbólico para los trabajadores.
Fuente / El Mercurio