(La Tercera) Están organizados como cada día que tenían turno al interior de la mina. Con un jefe de turno, en este caso, Luis Urzúa, los 33 mineros que han sobrevivido al derrumbe del yacimiento San José se mantuvieron ocupados con labores de limpieza y otras acciones, intentando incluso salir de la mina.
Una de las claves para la sobrevivencia fue que se mantuvieron en una zona autorizada entre el taller mecánico y el refugio habilitado. Allí establecieron sectores para comer, para sus necesidades básicas y para circular.
Fuentes de gobierno dijeron que uno de los factores que marcó el largo período que ellos resistieron estuvo en que tras detectar que la zona donde estaba el refugio contaba con poca ventilación, prefirieron moverse y ubicarse en lugares con menor temperatura, lo que implica mayores niveles de ventilación.
La organización les permitió lograr la sobrevivencia: el racionamiento. El gerente de riesgo de El Teniente, René Aguilar, confirma lo explicado por Urzúa sobre cómo repartieron los alimentos y que las raciones sólo les alcanzarían para tres días más.
Además, agrega Aguilar, tenían un tarro de durazno a cuadros que mantuvieron durante varios días comiendo en pequeñas raciones. A esto se suma el agua que estaba en pozos industriales. Para generar luz, utilizaron energía proveniente de los vehículos disponibles a través de puentes eléctricos.
El experto agregó que «el grupo está organizado como lo hacen cada día en sus turnos. Esto es una muy buena señal. Significa que las pautas de autoridad en la organización del trabajo permanecen intactas allá abajo».
«Escucharlos tan animados y con tanto ánimo refleja que ellos han tenido una fortaleza gigantesca, una organización muy bien montada, la forma en que han racionado los alimentos, cómo se han desempeñado en esta crisis es un ejemplo para cualquiera de nosotros», dijo el ministro Golborne.
Ayer, el experto y encargado de las primeras maniobras de rescate, Miguel Fortt, dijo que uno de los factores importantes para disminuir la sensación de soledad y desesperación radicó en que «ellos usaron su experiencia en cada una de sus especialidades para acceder a energía, alimentación y procurar tener el bienestar que necesitaban».
«Ellos tienen plena conciencia de la situación en la que se encuentran, saben que el acceso a la mina se encuentra bloqueado, saben que tienen que estar lejos del mega bloque porque está inestable, saben que tienen que ubicarse entre el taller mecánico y el refugio y han permanecido en ese lugar autorizado todo el tiempo; saben que el rescate va a tomar meses», explicó René Aguilar.
Para los expertos, la condición de los mineros fue una sorpresa. Alberto Iturra, sicólogo coordinador, dijo que «nosotros pensábamos que nos íbamos a encontrar con un grupo más bien obnubilado, con pérdida de capacidad de conciencia, con lenta reacción, con baja capacidad auditiva y visual. Pero no fue así», explicó el profesional.
Agregó que se encuentran bien desde el ámbito cognitivo-emocional con un rápido proceso mental, en cuanto a contestar preguntas y reaccionar a eventos y además con muy buen análisis para desarrollar estrategias.
«Nos ha sorprendido gratamente porque están mucho mejor que cualquier expectativa que pudiéramos tener», dijo Iturra.
Fuente / La Tercera