(Cronista – Argentina) Los inversores que quieren exposición al oro u otros metales preciosos cuentan con una serie de alternativas, sea comprar el metal físico o adquirir acciones de compañías mineras, índices de commodities o fondos que cotizan en bolsa. Con los diamantes, las oportunidades son mucho menos. Pero eso está cambiando.
De Beers y otras compañías de la industria de diamantes están estudiando cómo crear un mercado viable para la inversión en diamantes.
Además de la vieja práctica de comprar joyas y lucirlas en los dedos o guardarlas en una bóveda de seguridad, las oportunidades para invertir en diamantes se limitan a las acciones de compañías mineras. Pero aún así, los dos productores más importantes, De Beers y Alrosa, no cotizan en Bolsa.
La falta de transparencia en los precios y la reducida liquidez en el mercado de los diamantes contuvo el desarrollo de los fondos de diamantes. Las operaciones de compraventa de diamantes se producen entre intermediarios, y no en un mercado abierto. Hay miles de variedades de diamantes, lo que crea miles de estructuras de precios y lo que dificulta determinar un precio de referencia.
Pero la industria notó que crece el interés de los inversores por encontrar otras clases de activos. Y está comenzando a presionar para que haya mayor transparencia en los precios.
A mediados de noviembre, la Federación Mundial de Bolsas de Diamantes brindó a su apoyo a una lista de “precios minoristas sugeridos” para las diferentes categorías de diamantes pulidos.
De Beers, la minera y comercializadora de diamantes más grande del mundo, contó que estuvo estudiando cómo ayudar al desarrollo de un mercado de inversiones de nicho. La compañía trató de encontrar nuevas fuentes de ingresos desde que se derrumbó el mercado de los diamantes en bruto en noviembre de 2008, lo que provocó una fuerte caída de sus ganancias.
“En principio, no nos oponemos a la idea de las inversiones en diamantes”, señaló Stephen Lussier, director de asuntos corporativos de De Beers. “Pero nosotros creemos que se parece más a una inversión en arte y no tanto a una inversión en commodities”. El mercado tendría que ser un nicho porque es difícil estandarizar el producto y porque es un mercado chico en relación con el oro o el platino. Según él, también existe el riesgo de que la demanda de inversiones distorsione los precios de las joyas, como ocurrió con el oro.
Fuente / Cronista – Argentina.