La historia minera guardada entre los fierros y latas

The Economist Intelligence Unit ubicó a Chile en el primer lugar de América Latina como país atractivo para el ambiente empresarial. Hacia 2014, la medición le otorga una mejora en el ranking general, impulsado por la efectividad de las políticas, mercado laboral e infraestructura.

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(El Mercurio de Calama) A tan sólo un kilómetro de Uyuni se hallan los vestigios y huellas que marcaron el pasado ferrocarrilero de Bolivia y su actividad minera. Allí se encuentran las locomotoras que antiguamente transportaron la carga de plata y estaño, además de los mineros que trabajaron por años, cuando Aniceto Arce, el primer presidente boliviano se asentó en el lugar que llenó de riquezas al sector que hoy no es más que un museo que recibe diariamente visitas.

Fue en la primera mitad del siglo XIX que se instalaron los ingleses a explotar los minerales que generosamente otorgó la zona altiplánica hasta que se decidió cerrarla hace ya décadas atrás. Desde ese entonces que la Railway fue depositando máquinas y trenes que se fueron acumulando por años y que dieron pie a robos de bronces de sus ejes y latas, además de otros objetos que podían transformarse en dinero, cuenta Evaristo Espinoza, un antiguo trabajador de ferrocarriles.

Por esos años la conectividad del ferrocarril era hasta Antofagasta desde La Paz y viceversa, hoy se mantienen los rieles y la actividad está un tanto cambiada. Sucedió la Guerra del Pacífico y el territorio chileno se amplió viéndose su composición modificada. La empresa de ferrocarriles Antofagasta Bolivia mantuvo el transporte de pasajeros hasta Uyuni hasta fines del siglo pasado, hoy el transporte es sólo de carga.

Máquinas a carbón y vapor se fueron botando en el sector que hoy es la primera de las paradas antes de iniciar rumbo al salar por parte de las agencias que ofrecen los tours diarios o por días. Es así que desde el montón de lata, polvo y soledad se observa la visita de cientos de turistas que llegan en sus jeep a mostrar este espectáculo del pasado de la mina de Pulacayo y tantas otras.

La primera visita turística

Sonia Basilio, jefa de ventas de la agencia de viajes Licancábur, con doce años de experiencia en la realización de tours en Uyuni, Tupiza y Sucre, señala que todas las empresas turísticas comienzan la primera parada al salar más grande del mundo en este museo de trenes que guarda la historia de la explotación minera que llevó allí al primer ferrocarril del país.

Estas mismas oficinas ofrecen viajes desde San Pedro de Atacama a Uyuni, pasando por el desierto de Dalí, la reserva nacional de fauna andina Eduardo Abaroa y las joyas altiplánicas que colindan con el territorio chileno. Así fue que cuatro jóvenes universitarias calameñas comenzaron su trayecto en San Pedro de Atacama para dirigirse por esta ruta hasta el salar de Uyuni y luego continuar rumbo hacia Ecuador.

Marcela Paz Orellana, estudiante de ingeniería de la Universidad Técnica Federico Santa María relata que hasta ese momento la experiencia «ha sido sido espectacular e inolvidable, la ruta no es cansadora, ya que vas recreando la vista y no hay tiempo para el aburrimiento». Su hermana Rocío indica que «es muy interesante y bonito conocer la historia a través de este cementerio abandonado que conserva la vida pretérita de este sector».

Nicole Cortés que se define calameña de corazón cuenta que este viaje ha significado «apreciar el desierto desde otro punto de vista. Un desierto que tiene más verde y lagunas». Leonor, estudiante de filosofía de la Universidad de Valparaíso, la cuarta integrante familiar de estas vacaciones dice que «resulta más que interesante apreciar esto en vivo y en directo».

Fuente / El Mercurio de Calama.

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