La fuerza y vínculos que unen a los 33 mineros de San José

Hermanos, primos, vecinos y amigos de toda una vida son parte del grupo.

COMPARTIR

(El Mercurio) Son amantes de su trabajo, del fútbol y de las celebraciones con amigos y la familia. Unos son hermanos, otros primos, y dos de ellos crecieron juntos en la misma calle, donde decidieron que querían ser mineros.

Emocionados hasta las lágrimas, los familiares de los 33 trabajadores atrapados hace seis días en la mina San José cuentan cómo es el grupo que se encontraría a 700 metros de profundidad.

Víctor Zamora (33) y Carlos Barrios crecieron juntos en la calle Esmeralda de Tierra Amarilla. En casas que se encontraban de frente, jugaban a la pelota e ingresaron juntos al club Peñarol, donde hasta hoy participaban activamente. «Víctor era un muy buen defensa y Carlos era el goleador del equipo», dice Cristián Contreras, primo de Carlos.

La fuerte amistad de ambos los llevó a iniciar juntos su camino como mineros, vínculo que también afianzó a los hermanos Renán y Florencio Ávalos Silva. Florencio ha trabajado por 8 años en faenas mineras y convenció al hermano menor de que ingresara al mismo trabajo.

«Ellos acostumbraban a realizar los mismos turnos, porque Florencio le enseñaba a Renán, que estaba en sus primeros pasos», comenta Katherine, hermana de los trabajadores.
Al igual que Renán, muchos de los trabajadores habían iniciado hace pocos meses sus labores como mineros. El buen salario y la «magia» de las minas los motivaron para llegar al yacimiento San José.

Sin embargo, otro grupo de los atrapados lleva una vida entera en las minas. De hecho, Mario Goméz Heredia, el mayor de todos, a sus 63 años ya ha vivido experiencias límite como ésta. Hace años viajó a Brasil y se embarcó como polizonte en un barco donde permaneció 11 días sólo con agua. Su hermano asegura que ahora resistirá con fuerza, que debe estar guiando al grupo y además buscando alguna salida.

La mayoría de los operarios tiene entre 30 y 45 años, muchos son padres y algunos habían tenido accidentes en la mina. Es el caso de Omar Reygada Rojas, quien en sus dos meses de trabajo ya había quedado atrapado en el yacimiento.

Jorge Galleguillos también había vivido percances por desprendimientos de rocas, y Pablo Rojas Villacorta había comentado que la mina estaba goteando, lo que suponía que algo malo estaba pasando, según cuenta su familia.
El temor a la mina no era aislado, y de hecho, algunos de los trabajadores ya habían decidido dejar el yacimiento y buscar otra fuente de ingresos. Así lo había comunicado a sus seres queridos Carlos Barrios Contreras, y también Mario Gómez, quien se había dado un plazo de 3 meses para dejar San José.

Las familias coinciden en que el trabajo físico permitirá que los trabajadores soporten su encierro. «Podrán aguantar todo. Sólo espero que esto termine pronto», dice emocionada Katherine.

Fuente / El Mercurio

Revista Digital

Lo último del mes

Lo más leído

Temas Relacionados

Revista Digital