La falta de nuevos megaproyectos mantendrá altos los precios del cobre

La empresa tiene US$ 1.400 millones en caja "disponibles" para invertir.

COMPARTIR

A medida que la demanda por cobre ha disparado los precios de este metal, crece una preocupación compartida por todos, desde las compañías mineras hasta los fabricantes de hornos microondas: la falta de nuevos yacimientos para explotar.

En los años 90, Chile emergió como la Arabia Saudita del cobre. La estabilidad política de ese país permitió que las compañías extranjeras y locales extrajeran gigantescos depósitos de minerales, inundando los mercados mundiales. Pronto, Chile estaba produciendo más de un tercio del cobre del mundo, contribuyendo a que los precios bajaran a menos de US$ 0,70 la libra.

Sin embargo, la demanda de China y otros países ha mantenido los precios de los contratos futuros por encima de los US$ 2 la libra, incluso después de una reciente baja. La producción de Chile cayó cerca de un 2% el año pasado y, mientras tanto, no se han descubierto nuevas minas o se han explotado rápidamente las que se han encontrado para compensar la baja. La industria minera está «viviendo de los frutos y labores de los exploradores de hace 100 años», afirmó Steven Whisler, presidente ejecutivo de la minera estadounidense Phelps Dodge Corp., en una conferencia sobre minería organizada por Morgan Stanley en febrero.

El resultado de todo esto es que el mundo tiene niveles inusualmente bajos de cobre, lo que es una mala noticia para la economía global. El cobre es uno de los metales industriales más importantes, ya que se usa en todo, desde los cables eléctricos a las cañerías y el acuñado de monedas.

Esto podría presionar aún más los márgenes de ganancias de varias compañías, tales como Belden CDT Inc., uno de los fabricantes de cables de alta velocidad más grandes de Estados Unidos.

La empresa dijo hace poco que sus ganancias netas del cuatro trimestre de 2005 cayeron un 43%. ¿La causa que esgrimieron? Los elevados precios del cobre.

La ausencia de nuevos megaproyectos es una de las principales razones por la que los analistas creen que, por varios años más, los precios del cobre se mantendrán por encima de US$ 1 la libra.

La falta de nuevos proyectos mineros no se limita al cobre. Se han reportado problemas similares con yacimientos de zinc, aluminio y otros minerales importantes para la economía mundial.

La enorme demanda de China ha llevado a que los precios de los bienes básicos hayan experimentado un verdadero auge en los últimos años. Algunos analistas comparan el crecimiento explosivo del gigante asiático con la revolución industrial que transformó a varios países europeos y a Estados Unidos en potencias económicas globales a finales del siglo XIX.

El auge industrial que se produjo hace más de 100 años provocó un aumento en los precios de los bienes básicos que duró varias décadas.

En el caso del cobre, hace poco los precios futuros del metal retrocedieron, luego de encaramarse en febrero por encima de los US$ 2,30 la libra en la New York Mercantile Exchange.

Muchos analistas creen que los precios se catapultaron demasiado el año pasado, impulsados por especuladores y una serie de contratiempos y huelgas en el sector minero que ya se han resuelto. Pero el precio de cierre que alcanzó el cobre ayer fue de US$ 2,25 la libra, lo que todavía está muy por encima de los niveles de 2001, cuando cayó por debajo de los 70 centavos la libra.

El problema del suministro se debe en parte a que durante la última década las empresas mineras han gastado menos en la exploración de yacimientos. Al igual que sus colegas en el sector petrolero, las mineras redujeron sus inversiones en los años en los que los precios del metal estaban bajos. Según la firma investigadora Metals Economics Group, de Halifax, Canadá, el gasto en la exploración de metales base pasó de US$ 5000 millones en 1997, a US$ 2000 millones en 2002.

La mayor parte de los grandes depósitos conocidos de cobre que se mantienen sin explotar están en regiones lejanas o que tienen gobiernos inestables, como es el caso de Africa central y Mongolia. Varios de los mejores yacimientos se descubrieron hace décadas, pero nunca fueron explotados porque se les consideró muy riesgosos.

Las dos últimas veces que los precios del cobre se dispararon, a fines de los años 80 y a mediados de los 90, la industria del cobre contaba con Chile para cerrar la brecha de suministro. Las compañías mineras sabían que el país tenía suficiente mineral en su subsuelo. Un entorno político estable facilitó que las mineras incrementaran rápidamente su capacidad de extracción. Hoy, Chile produce cerca del 36% del suministro mundial de cobre. En 1990, sólo era 18%.

Sin embargo, la producción chilena disminuyó ligeramente el año pasado. Aunque la chilena Corporación Nacional del Cobre (Codelco), la mayor cuprífera del mundo, tiene planes de expandir sus minas, muchos analistas creen que el país se acerca a su tope, a medida que las minas viejas se agotan y la calidad del mineral baja.

En Chile también existe la preocupación de que la escasez de agua limite aún más la futura extracción del cobre. El proceso de explotación de ese mineral requiere grandes cantidades de agua para ayudar a separar el cobre. Pero algunas de las minas más grandes de Chile están en el sequísimo desierto de Atacama, unos 1000 kilómetros al norte de Santiago.

Sin embargo, hay otras minas en Chile que operan a gran escala. El Teniente, al sur de Santiago, es la mina de cobre subterránea más grande del mundo, con cerca de 2400 kilómetros de túneles y galerías y 10.000 trabajadores contratistas. Sus productos derivados incluyen más de 800.000 toneladas de ácido sulfúrico al año.

Fuente: Por Patrick Barta/The Wall Street Journal

Revista Digital

Lo último del mes

Lo más leído

Temas Relacionados

Revista Digital