(Minería Chilena)La inauguración de Esperanza es un hito que marca un antes y un después para Antofagasta Minerals (AMSA). Así lo manifiesta en entrevista exclusiva a Revista Minería Chilena, su presidente ejecutivo Marcelo Awad. “Esperanza es la muestra viva de cómo vamos materializando la estrategia de crecimiento de Antofagasta Minerals, reflejando la convicción del grupo en el negocio minero de largo plazo, que hizo que mantuviéramos el timón firme en momentos de crisis financiera y de precios”, destaca el ejecutivo.
El proyecto fue desarrollado prácticamente en una década, de principio a fin. Desde el perfil geológico hasta su puesta en marcha. “Ello fue posible por la conformación de un equipo de excelencia, que fue demostrando las potencialidades del recurso y constituyendo un proyecto de excelencia. Por ello, aquí tenemos un modelo de desarrollo de proyectos que es un aprendizaje para el grupo”, afirma Awad.
El nuevo proyecto de AMSA tuvo un costo de construcción de US$2.600 millones, de los cuales US$1.100 millones fueron obtenidos vía financiamiento bancario. La propiedad de Esperanza está constituida en un 70% por Antofagasta Minerals y un 30% por parte de Marubeni Corporation.
Uno de los hitos del proyecto fue que en plena época de bajos precios de los metales por el última contraciclo económico global, éste mantuvo su plan de inversión y de trabajo. “Fue una de las únicas inversiones que se mantuvieron durante esa etapa. Nosotros decidimos mantener la línea original del programa de ejecución del proyecto, por una parte porque estábamos con una caja suficiente en el medio de la crisis para hacerlo. Y, por otra porque, ya estábamos negociando los préstamos con los bancos y, a pesar de la crisis, financiera tuvimos el apoyo del sistema bancario”, relata Awad.
El nuevo proyecto es emblemático por marcar también a la industria minera nacional y global en materias de innovación. En Chile es la primera faena del segmento gran minería en utilizar la tecnología de relaves espesados, particularidad que en el mundo comparte sólo con un puñado de faenas australianas con plantas de menor tamaño que la de Esperanza, la cual cuenta con una capacidad de 95.000 tpd de tratamiento de mineral.
La otra novedad tecnológica tiene que ver con el uso de agua de mar en el proceso de lixiviación del cobre. Desde 1993 la compañía comenzó con esta práctica en su faena de Michilla, pero en una escala menor a lo que se está haciendo en Esperanza. “Éste es el primer proyecto a una escala industrial importante, con 200.000 toneladas de capacidad anual de producción, que va a producir cobre a través del uso de aguas saladas”, afirma Awad.
“(Una) gran lección del proyecto Esperanza es aquella que nos confirma que efectivamente se pueden hacer apuestas de innovación atrevidas y salir adelante con ellas, y que son las que además le han dado sustentabilidad y han viabilizado este proyecto. Me refiero al uso de agua de mar, a atrevernos con los relaves espesados, es decir a ser pioneros en la minería mundial en usar estas tecnologías a gran escala”, declara el alto ejecutivo.
Antofagasta Minerals apuesta a que el éxito de este proyecto sea su mejor carta de presentación como grupo que busca crecer tanto en Chile como en otros países, “especialmente considerando los aspectos de sustentabilidad, como el agua de mar sin desalar, que permite ahorrar energía, los relaves espesados, la preparación y reclutamiento de jóvenes locales”, entre otros aspectos según señala Awad
El presente del grupo
El Grupo Antofagasta Plc registró ingresos por ventas de US$4.577,1 millones entre enero y diciembre de 2010, superando en 54,5% la cifra registrada durante 2009, obteniendo utilidades netas por US$1.051,8 millones, 57,5% superiores a los US$667,7 millones de 2009, según informó recientemente la compañía.
“Nuestra posición financiera mantiene su fortaleza y estamos en buen pie para avanzar en oportunidades de crecimiento sustancial, las que han seguido mejorando durante el último año”, indicó el presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals, considerando que el grupo minero concluyó el 2010 con una caja neta de US$1.345,1 millones.
Aun cuando estas cifras son a todas luces positivas, las utilidades finales se vieron levemente afectadas principalmente debido al pago de dividendos a sus accionistas y cargas impositivas. “Los resultados fueron los esperados, pero quizás en la última línea del total de las utilidades fueron inferiores por la decisión de hacer un retiro de un dividendo récord que nunca en la historia de la compañía se había realizado y eso significó una menor utilidad. Todas las remesas que van fuera del país pagan un 18% de impuestos adicional, por lo tanto, eso fue lo que al final significó que la última línea de nuestros balances mostrara una menor utilidad”, detalla Marcelo Awad.
El total de impuestos pagados por las compañías del grupo en la temporada 2010, lo cual considera tanto pagos finales del año 2009 como pagos provisorios del 2010, fue de US$ 427,9 millones. Esta cifra incluye impuestos a la renta y royalty, y significó un aumento impositivo de 216,5% en relación con los US$135,2 millones pagados en 2009.
Pese a los buenos resultados del grupo minero del año pasado, el aumento de producción de cobre de 17,8% estuvo bajo lo esperado por AMSA, principalmente por una menor producción de Minera Los Pelambres (MLP). “La menor producción respecto de lo presupuestado se explica principalmente por una disminución en la producción de Los Pelambres durante el cuarto trimestre, debido a la realización en diciembre de mantenciones que estaban planificadas inicialmente para 2011, incluyendo el cambio parcial de la correa transportadora de mineral entre la mina y la planta”, especifica el presidente ejecutivo de AMSA.
Pese a este hecho, en 2010 Los Pelambres incrementó en 23,4% su producción, alcanzando 384.600 ton de cobre como resultado del término de la puesta en marcha de la expansión de la planta durante el primer trimestre de 2010. “Para este año esperamos incluso una mayor producción en Los Pelambres debido a su funcionamiento a plena capacidad durante el año completo”, enfatiza Marcelo Awad.
Como Antofagasta Minerals, el grupo espera para 2011 alcanzar una producción de 715.000 toneladas de cobre, “lo que representa más de un 60% de incremento respecto de los niveles de 2009, así como 9.300 toneladas de molibdeno y 324.000 onzas de oro, pero ello dependerá de diversos factores, incluyendo el tiempo preciso que tome Esperanza en concluir su puesta en marcha”, proyecta AMSA.
Al contratiempo que sufrió MLP en la última parte de 2010, la compañía debió atender la suspensión de sus operaciones en el yacimiento Tesoro Noreste, en sus operaciones de Sierra Gorda. “Enfrentamos un tema con la mina Tesoro Noreste que está al lado de Tesoro Central, que es un yacimiento principal. Por razones más bien preventivas decidimos parar la producción de esa operación porque se preveía que podríamos enfrentar deslizamientos en una de las paredes. Preferimos pararlo y analizar los detalles del problema y esto nos tomó casi cinco meses, trajimos a expertos de distintas partes del mundo que hicieron todas las pruebas geotécnicas y sísmicas antes de volver a retomar la explotación del yacimiento porque antes que nada está la seguridad de todos nuestros trabajadores”, sentencia Marcelo Awad.
Las operaciones en este yacimiento se retomaron en diciembre pasado, pero para compensar dicha suspensión temporal, se utilizó material de stocks de baja ley y gracias a esta estrategia AMSA logró superar de todas formas en un 5,7% la producción del año anterior en esa faena.
Para 2011 las expectativas de este distrito son más alentadoras, puesto que se espera que las operaciones del yacimiento Mirador comiencen a producir a fines de 2011, aportando aproximadamente 14.000 ton este año. Según informa Awad, se espera que de 2012 a 2014 sea la principal fuente de mineral de El Tesoro. “Es un yacimiento para el que ya tenemos los permisos ambientales aprobados. Es una mina que nos va a entregar una producción de casi 270.000 ton de cobre fino en un periodo de tres años. Así es que el plan minero del año 2012 queda cubierto casi en su totalidad con este proyecto”, complementa. El proyecto Mirador es un proyecto de óxidos, sin embargo están prospectando la presencia de sulfuros. “Estamos explorando la parte profunda de Mirador a ver si encontramos sulfuros, por lo general, la geología de estos yacimientos indica que hay una primera etapa de óxido y luego una etapa de sulfuro, no siempre se da pero estamos haciendo sondajes para verificarlo”, destaca.
El distrito Sierra Gorda
Las operaciones que hoy incluyen a El Tesoro y Esperanza se ubican en lo que el Grupo denomina como Distrito Sierra Gorda. Y en un horizonte de tiempo éste se seguiría fortaleciendo, puesto que existen nuevos proyectos en pleno desarrollo. Es el caso de Caracoles y Telégrafo, que se encuentran iniciando sus etapas de prefactibilidad.
“Ambos proyectos tienen un potencial parecido al de Esperanza, por lo que al menos esperamos duplicar durante esta década nuestra producción en el distrito de Sierra Gorda, siendo ésta incluso una visión conservadora”, advierte el alto ejecutivo. “Si ambos (Caracoles y Telégrafo) se desarrollaran nos entregarían una producción adicional de 400.000 ton de cobre que se sumarían a las 200.000 de Esperanza”, agrega Awad.
“La factibilidad de uno de los dos o de los dos en forma simultánea va a depender de los resultados económicos que muestren los estudios de prefactibilidad a fines de este año”, agrega. Respecto de Telégrafo, que cuenta con una zona sur y otra norte, el ejecutivo indica que se explotará como un solo yacimiento.
El futuro del grupo en Chile se completa con la preparación de un plan minero 2012-2015 para prolongar la vida útil de Michilla. “Esto es bastante viable, estamos todavía definiendo un plan minero que esperamos llevar a directorio antes de junio que nos permitiría extender la vida útil de Michilla hasta 2015”, afirma Awad.
Mientras que un nuevo proyecto que se trabajará de manera independiente a Michilla pese a su relativa cercanía, es Antucoya. “Su factibilidad debe concluir a mediados de año. Proyectamos ponerlo en marcha en 2014. Se espera una inversión de US$950 millones, para 80.000 ton de cátodos de cobre por 19 años”, anticipa Awad, quien aclara que se consideró finalmente como proyecto separado en razón de que la distancia con las operaciones de Michilla es suficiente como para que sea más rentable operarlo de este modo para la compañía. El Proyecto Antucoya es un yacimiento de cobre ubicado en las comunas de Mejillones y María Elena que ocupará 100% de agua de mar en todos sus procesos, al igual que Michilla y Esperanza.
Con los nuevos proyectos, de alguna manera se equilibran los polos productivos que el grupo posee en el centro y norte de Chile, con un distrito de Sierra Gorda que alcanzaría e incluso podría superar en volumen de producción a MLP.
Para Marcelo Awad, ambos centros de operaciones son más o menos similares y pueden seguir creciendo. “Hablando de recursos geológicos identificados, ambos son muy parecidos: ambos están en 6.000 millones de toneladas de recursos y todavía están abiertos como distritos geológicos. Así es que aún existe la posibilidad de seguir ampliando los recursos. Hoy nosotros hablamos del distrito de Sierra Gorda y del distrito Pelambres, y claramente seguimos sondeando si siguen apareciendo nuevas oportunidades”, puntualiza Awad.
En los cinco continentes
Antofagasta Minerals está desde hace un tiempo prospectando nuevos proyectos fueras de las fronteras nacionales. Es así como ha desarrollado un programa de búsqueda de recursos mineros de interés tanto en Chile como en el mundo.
“En 2008 fue cuando decidimos internacionalizarnos como una empresa global y, para ello, hemos ido dando distintos pasos en distintas etapas para justamente sustentar todo este proceso, y en eso hemos estado los últimos dos años. Tenemos un par de proyectos más avanzados y diez proyectos en lo que llamamos etapas tempranas de explotación en los cinco continentes, todo eso estaba dentro de un plan estratégico definido para el periodo nuevo 2009-2015”, destaca el presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals.
Los proyectos más avanzados en otras latitudes son los proyectos Reko Diq en Pakistán y Nokomis en Estados Unidos.
En el caso del emprendimiento asiático, ya se completó y entregó el estudio de factibilidad en 2010 a la autoridad y al socio local. Reko Diq pertenece en un 25% al gobierno de Balochistán, provincia de Pakistán, y en un 75% a Tethyan Copper Company, TCC (sociedad conformada en parte iguales por Antofagasta plc y Barrick). En febrero de 2011 TCC presentó la solicitud de licencia de explotación. “Éste es hoy día el proyecto que está en etapas más avanzadas y lo veo factible en esta década. Las otras exploraciones que están en etapas más tempranas las veo factibles más allá de 2020”, señala Awad.
Nokomis, en tanto, es una sociedad con Duluth Metals. AMSA ha continuado consolidando propiedad minera en el sector del proyecto, especialmente con la compra a través de Duluth de Franconia Minerals. El emprendimiento se está preparando para entrar a prefactibilidad. Se trata de un proyecto de cobre y níquel ubicado en el estado de Minnesota, Estados Unidos, controlado por Twin Metals LLC, joint venture en el que participan con un 60% de la propiedad Duluth Metals de Canadá y con un 40% Antofagasta plc.
Pero existen más proyectos en carpeta, entre los más destacados, figuran algunos en Chile y otros en diversas latitudes. En el distrito de Sierra Gorda, en la Región de Antofagasta, a los ya mencionados yacimientos Telégrafo y Caracoles, se suma Polo Sur, entre otras propiedades, según indica la compañía. En la misma región está el proyecto Cumbres en joint venture con Codelco.
En la Región de Atacama, en tanto, se encuentra el proyecto Río Figueroa, en joint venture con New Gold.
En Europa, Antofagasta Minerals posee el proyecto La Zarza. El yacimiento ubicado en España es parte de un acuerdo con Ormonde Mining plc. Y también en el viejo continente está el acuerdo de alianza estratégica con Eurasian Minerals para buscar recursos geológicos de interés en Suecia.
En Eritrea, África, AMSA posee el proyecto Asmara fruto de un acuerdo con Sunridge Gold Corp.
Oceanía tampoco está ausente de los planes de Antofagasta Minerals, ya que en South Australia tienen el proyecto Punt Hill, en acuerdo con Monax Ltd.
Finalmente en Alaska (Estados Unidos) está el proyecto Pyramid, en acuerdo con Fullmetals Minerals Ltd.
Según manifiesta Marcelo Awad, los proyectos en etapas tempranas no les significan grandes inversiones al comienzo. “Son proyectos de US$1 millón a 2 millones anuales en el primer año y si luego se percibe que hay un potencial importante, ya en el año 2 generalmente tienen un presupuesto de unos 5 a 6 millones”, afirma.
En materia de exploraciones, incluyendo las realizadas en Chile, el grupo minero ha invertido sumas importantes. “El año pasado invertimos US$99 millones, y hasta entonces en los últimos cinco años invertimos US$320 millones. Y este año tenemos un plan de US$95 millones. Todas estas inversiones se explican porque nos sentimos cómodos con proyectos que comenzamos desde etapas tempranas hasta llevarlos a producción pasando por todas sus distintas fases”, detalla Marcelo Awad.
La capacidad de adaptarse a culturas diferentes en la diversidad de países en donde tienen proyectos es una preocupación importante hoy para Antofagasta Minerals. “Éste es un tema en el que efectivamente nos dimos cuenta de que estábamos débiles y es donde hemos dedicado bastantes recursos económicos y de contratación de personas adecuadas, con la capacidad y los conocimientos para trabajar en un entorno cultural diferente. Nos estamos poniendo al día rápidamente, porque es fundamental esta mirada internacional en los integrantes de esta compañía. Si no tenemos esa base difícilmente vamos a poder lograr nuestros objetivos de internacionalización, pero yo creo que hoy ya estamos en condiciones de enfrentar esos procesos sin ninguna dificultad desde el punto de vista de los recursos humanos”, concluye Awad.
Fuente / Minería Chilena