(La Segunda )Más de 40 son los años que Jürgen Leibbrandt, gerente corporativo de Desarrollo de Mercados de Codelco, ha dedicado al cobre, todos ellos en la estatal. Y hoy, cercano al ocaso de su carrera en la empresa, recibió la máxima distinción entregada a una persona del sector al ser nombrado “Hombre del Año” de la industria por el Copper Club.
¿El premio? La “guinda de la torta” a su trayectoria, dice el ejecutivo que en los últimos 30 años ha trabajado por defender el mercado del cobre y buscar nuevos usos para él, permitiendo que la industria siga fuerte, pese a vivir la sustitución por otros materiales. Esta labor lo lleva a ser el sexto chileno en que recae la distinción. Anteriormente fueron galardonados el ex ministro de Minería y actual de Obras Públicas, Laurence Golborne —por su actuación en el rescate de los 33 mineros—, y los ejecutivos Diego Hernández, Marcos Lima, Juan Villarzú y el empresario Andrónico Luksic Abaroa.
La relación de Leibbrandt con el cobre es de larga data y nace en 1969 cuando hizo su práctica profesional en Chuquicamata, siendo todavía un estudiante de Ingeniería Civil Metalúrgica de la Universidad de Concepción. Al año siguiente volvió a realizar una pasantía en el yacimiento, para en 1971 ser contratado en el área de producción.
“Era una carrera profesional muy acelerada, entre otros factores, porque los gringos se fueron ese año (el 71), entonces había que ocupar un montón de puestos. Se aprendía mucho, asumiendo responsabilidades grandes en un corto tiempo”, recuerda el ejecutivo.
Tan acelerada que después de seis años en Chuqui, partió a Alemania para ser gerente de producción de una planta de colada continua, país al que volvió en 1983 para formar Codelco Kupferhandel, subsidiaria de la estatal.
Este paso fue fundamental para lo que marcaría su quehacer profesional: como representante de esta filial fue invitado a incorporarse al Instituto Alemán del Cobre donde “aprendí lo importante que era la función institucional para toda la industria respecto a la defensa del cobre y la búsqueda de nuevos usos”, dice.
Por eso, a su regreso se empecinó en crear una institución en el país ocupada de defender el mercado del cobre. Así nació en 1989 ProCobre Chile. Pero en paralelo, fue uno de los impulsores de una institucionalidad global que tuviera como objetivo promover y descubrir nuevas utilidades, dando inicio, junto a otros grandes actores de la industria, a la International Copper Association (ICA).
El primer presupuesto de la ICA fue de US$ 3 millones anuales, hoy este bordea los US$ 100 millones.
¿Logros? “Convencer a los tomadores de decisiones”
—¿Cómo tomó la noticia de que sería premiado como “Hombre del Año”?
—Fue una sorpresa agradable, mucho más al final de la carrera profesional en Codelco. Es una gran satisfacción, un reconocimiento a todos: al país, a la universidad en la que estudié, a Codelco y a mi equipo de trabajo. Lo veo como un reconocimiento a una labor de tres décadas relacionado con el márketing estratégico del cobre, su defensa y creación de nuevos usos y la institucionalidad para ello.
—¿Cuán complejo fue convencer a la industria de apoyar el estudio de usos no convencionales de cobre?
—Fue difícil. Lo miraban raro, como ideas revolucionarias. Decían “para qué, si la cosa ya funciona así”, pero al final a todos les hizo sentido. El minero es escéptico a los temas de desarrollo de mercado, está muy lejos de ellos, porque sus preocupaciones son la producción y mantener bajos los costos.
—¿Cuál considera uno de sus principales logros en su trayectoria?
—La persistencia y visión clara de la necesidad de defender y promover nuevos usos del cobre, creando institucionalidad para ello. Así, en línea con eso, pudimos convencer a los tomadores de decisiones que esto se debía apoyar.
—Y el tiempo le ha dado la razón…
—Sí, hoy tenemos un alto grado de reconocimiento y convergencia en las visiones de los altos ejecutivos de que es una actividad importante y necesaria.
—¿Con qué facilidad es posible reemplazar al cobre?
—Si uno va al extremo, es sustituible en todas sus aplicaciones, algo se inventa que lo sustituya, entonces, hay que estar ahí defendiendo, creando nuevos mercados y si se cierran, buscar otras opciones que lo reemplacen.
—Usted cumplió 65 años y jubilará en poco tiempo más, ¿se alejará de la industria?
—No, quizás no esté de una forma tan intensiva como lo es trabajar todos los días en una empresa, pero no me retiraré, ¡cómo vamos a dejar de compartir la experiencia que he ganado en todos estos años!
El minero es escéptico a los temas de desarrollo de mercado, está muy lejos de ellos, porque sus preocupaciones son la producción y mantener bajos los costos.
Fuente /La Segunda