Juan Andrés Morel, presidente del Congreso UMining 2026, y vicepresidente ejecutivo y COO de Lundin Mining, destacó la importancia de acercar la academia a los desafíos de la industria, impulsar la innovación tecnológica y avanzar hacia una minería más segura, eficiente y sostenible.
“La minería del futuro también se construye en las salas de clases”, expresó Juan Andrés Morel, Presidente del Congreso UMining 2026, y vicepresidente ejecutivo y COO de Lundin Mining, destacando que encuentros como el mencionado congreso internacional permiten conectar a los estudiantes con los desafíos reales del sector y fortalecer el talento que requerirá una industria cada vez más compleja, tecnológica y exigente.
En esta línea, afirmó que para Lundin Mining la educación es una inversión de largo plazo en las personas y los territorios donde opera. “Queremos que el desarrollo de la actividad minera vaya acompañado por el fortalecimiento del capital humano local y por la generación de oportunidades reales de aprendizaje y crecimiento profesional. Las universidades aportan conocimiento, investigación y nuevas perspectivas; la industria, por su parte, puede compartir experiencia, abrir espacios de aprendizaje y plantear desafíos concretos”, sostuvo.
Tecnología y sostenibilidad
Frente a la transformación tecnológica de la minería, identificó como una de las tendencias más relevantes la capacidad de generar, analizar y utilizar datos en tiempo real con apoyo de la Inteligencia Artificial. A ello sumó el desarrollo de nuevas tecnologías para la lixiviación de sulfuros primarios y el procesamiento de subproductos y metales críticos, especialmente al tomar en cuenta el impacto del aumento del precio de los subproductos y otros metales críticos contenidos en los minerales: “Este nuevo escenario de precio pone mayor presión en la búsqueda de tecnologías de procesamiento que tengan mayores eficiencias y recuperaciones de estos elementos”.
Sin embargo, enfatizó que la tecnología debe ir acompañada de las capacidades de las personas, la disciplina operacional, la seguridad y una cultura de mejora continua. “La verdadera transformación ocurre cuando usamos estas tecnologías para tomar mejores decisiones y desarrollar una minería más segura, eficiente, predecible y sostenible”, afirmó.
Respecto de la sostenibilidad, planteó que ésta y la competitividad “no deberían entenderse como objetivos separados y contrapuestos. En una industria de largo plazo como la minería, una operación que utiliza mejor sus recursos, reduce sus impactos, controla sus costos y construye relaciones sólidas con su entorno, también está creando mejores condiciones para ser competitiva y sostenible en el tiempo”. En este ámbito, destacó que en las operaciones de Lundin Mining en Atacama se recicla más del 80% del agua requerida y que toda el agua fresca utilizada en Candelaria proviene de su planta desalinizadora en Caldera. Asimismo, el 100% de la energía eléctrica consumida por Candelaria y Caserones proviene de fuentes renovables.
El ejecutivo agregó que la sostenibilidad no se limita a la dimensión ambiental, pues también posee un componente social fundamental: “Si queremos permanecer y continuar creciendo durante décadas en un territorio, necesitamos contribuir a que ese territorio también se desarrolle. Eso significa fortalecer el capital humano local, generar oportunidades para proveedores regionales y construir relaciones de confianza de largo plazo con las comunidades”.
Más colaboración entre industria y academia
Morel también llamó a profundizar la colaboración entre empresas e instituciones educativas, especialmente en investigación aplicada y formación de capital humano.
“Ninguna empresa puede resolver por sí sola desafíos tan complejos como la descarbonización, la eficiencia hídrica, la formación de nuevas capacidades o el desarrollo territorial. El mayor valor se genera cuando la industria y la academia identifican juntas los desafíos, combinan capacidades y participan en todo el proceso: desde la investigación y el diseño hasta el pilotaje y la validación en condiciones reales”, explicó.
El ejecutivo añadió que es necesario avanzar hacia una colaboración más temprana, permanente y aplicada entre ambos sectores: “No basta con que una empresa solicite una solución cuando el problema ya está definido”.
En materia de formación, destacó la necesidad de anticipar los cambios de la industria y fortalecer la formación continua, considerando que “hoy más que nunca el conocimiento queda obsoleto en muy corto tiempo, por eso también los programas de postítulo y la formación continua son una manera de permitir que nuestros profesionales y técnicos se mantengan actualizados y vayan adaptando sus competencias según va cambiando el entorno de la industria”.
Finalmente, puso en valor el rol de las nuevas generaciones. “La minería necesita a las nuevas generaciones. Necesita su talento, sus capacidades, sus preguntas y su disposición para desafiar la manera en que hacemos las cosas”, afirmó.
En ese sentido, Morel destacó que UMining representa un espacio para conectar la experiencia de la industria con el conocimiento, las preguntas y las ideas de quienes contribuirán a transformarla. “La próxima gran innovación de la minería puede surgir de alguien que participe en este encuentro o que esté sentado en una sala de clases. Nuestro desafío, como empresas y universidades, es trabajar juntos para abrir los espacios que permitan que ese talento se desarrolle y que esas ideas se conviertan en soluciones reales para una minería más segura, eficiente y sostenible”, concluyó.