José Pablo Arellano analiza la dura negociación colectiva vivida en Chuquicamata

Asume que en el proceso no se logró lo que pretendían, que era instalar la idea de necesidad de cambio y de modernización laboral.

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(El Mercurio) Tras los dos días de huelga que en Chuquicamata la semana pasada -la negociación más dura en 13 años y que costó US$16 millones- el presidente ejecutivo de la corporación, José Pablo Arellano, hace su propio mea culpa: en la negociación no se logró uno de los objetivos que tenía Codelco, y que era instalar entre los trabajadores la idea de necesidad de cambio y de modernización laboral, así como otros aspectos.

En su opinión, estos factores son de máxima relevancia para que Codelco enfrente de forma óptima sus desafíos futuros. «Aspiramos a que nuestros proyectos sean no sólo los mejores de Codelco, sino que de la industria a nivel mundial, y eso pasa por modernizar en el aspecto tecnológico, inversiones y también en las relaciones laborales», explica Arellano.

-La huelga provocó que se debatiera mucho sobre Codelco y su productividad. Se le hicieron muchas críticas. ¿Cómo se defiende?

«Desde que yo he estado acá, hemos tenido más de 30 negociaciones colectivas. Con la sola excepción de ésta, todas han terminado sin el recurso de la huelga y con acuerdos satisfactorios para los trabajadores y la empresa. En este caso, se produjo una negociación compleja, que terminó en una huelga, afortunadamente, récord en término de lo breve. En definitiva, la huelga concluyó con la misma oferta, pero con mayor plazo y eso permitió aumentar proporcionalmente los beneficios».

-Otro aspecto que se critica es lo que para algunos constituye un excesivo poder sindical en Chuquicamata. ¿Comparte esa visión?

«Esta negociación se dio en una coyuntura de altas expectativas, producto de otras negociaciones recientes de la gran minería, donde se pagaron beneficios importantes, fruto de los altos precios del cobre en este momento. Para enfrentar esta coyuntura, ofrecimos un bono que permitió evitar las pérdidas que significa una huelga. Eso redundó en beneficios altos que otros chilenos y otras negociaciones no tienen».

«Derechamente, ha habido otras negociaciones, en que hemos logrado una mejor comprensión de las necesidades de cambio y de las modernizaciones que son necesarias realizar para mejorar gestión y productividad».

-¿Por qué no se tomó en cuenta el factor productividad en la negociación colectiva? En Chuquicamata ese es un factor decisivo.

«En las negociaciones hay beneficios de carácter coyuntural que están asociados a la situación de mercado de ese momento, y beneficios de carácter permanente e incentivos asociados a la productividad. En cuanto a los estímulos, hubo perfeccionamiento de los bonos que incentivan la productividad».

-Los mineros querían el mismo bono que los de Escondida; pero, según varios análisis, esa mina es mucho más productiva que Codelco. ¿Cómo toma esa comparación?

«En Codelco estamos realizando permanentes comparaciones con otras faenas mineras en Chuquicamata, Radomiro Tomic, Gaby, El Teniente, en todas partes, para ver dónde están los mejores métodos y cómo mejoramos nuestras prácticas. Es una preocupación permanente para buscar la mayor eficiencia y competitividad. Pero no es bueno hacer comparaciones entre peras y manzanas. En Chuquicamata, como en otras operaciones, tenemos actividades en las cuales somos muy eficientes. En otras áreas hay brechas, diferencias y espacios para mejorar, pero esa es una tarea permanente: ganar en competitividad y en eficiencia en todas nuestras divisiones».

-Eso pasa también por un cambio en la organización sindical de Codelco. ¿Los trabajadores también lo entienden así?

«Pasa por modernizar en todos los sentidos. En lo tecnológico, en las inversiones que se hacen, en las relaciones laborales, en la capacitación que tiene el personal, en todo aspecto. Debemos ser lo mejor de la industria en materia de seguridad, sustentabilidad, esa es la meta, y este es un tema que lo hemos conversado en el marco de la alianza estratégica, y hacia esa dirección tenemos que ir».

Producción creció 15% en 2009

Un 15% más que en 2008 produjo Codelco el año pasado, alcanzando una cifra cercana al 1,7 millón de toneladas y logrando un récord en materia productiva, de acuerdo con lo señalado por el presidente de la empresa.

Arellano agrega que este 2010 la empresa tendrá otra alza productiva, merced a la entrada en producción de proyectos de aporte significativo como, por ejemplo, Sulfuros RT -gigantesco ducto que permitirá transportar mineral desde Radomiro Tomic para ser procesado en instalaciones ociosas de Chuquicamata- y Pilar Norte en la división El Teniente, que es una nueva zona de explotación.

Además, este año debiera finalizar la construcción de la primera fase de ampliación de la división Andina, proyecto que sumará unas 40 mil toneladas de cobre fino adicionales a las existentes, y partirán las obras tempranas en la mina Ministro Hales, ubicada en las cercanías de Chuquicamata y que, según explicó ayer en su blog el vicepresidente de Codelco Norte, Sergio Jarpa, se transformará en una división independiente de Codelco Norte.

Todo esto, con una inversión cercana a los US$2 mil millones, tal es el programa que considera la empresa para este año.

¿Y cómo se vislumbra el panorama de precios? «China ha mantenido su crecimiento de acuerdo a lo planificado, lo que ha tenido una gran demanda de cobre. Esto ha ayudado a la recuperación de precios, sumado al apetito de inversionistas que compran cobre con fines no productivos. Mantenemos que el futuro es promisorio, porque países como China y otros emergentes van a generar mayor demanda de cobre», plantea Arellano.

Fuente / El Mercurio.

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