José de Gregorio: «Dada la velocidad de recuperación 2011 será un año vigoroso»

El FMI anticipó para Chile un crecimiento de 6% para el próximo año y si bien De Gregorio no se matricula con esa cifra puntual, avala las positivas perspectivas. Sobre las tasas, precisa que el alza no necesariamente podría darse antes de lo previsto, sino que su aumento podría ser mayor a lo que el mercado espera.

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(La Tercera).- Pese a los efectos del terremoto y los coletazos de la crisis financiera internacional, José de Gregorio luce calmado y es portador de buenas noticias. El presidente del Banco Central no sólo ve con alivio el hecho de que Chile esté lejos de las turbulencias externas, sino que también confía en que el Consejo del BC resolverá con éxito el puzzle inflación-crecimiento-reconstrucción que enfrenta.

De paso por Washington para participar en las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI), De Gregorio comenta que aunque la tasa de política monetaria (TPM) subirá en los próximos meses, su nivel seguirá siendo expansivo. Así, respalda incluso las estimaciones de crecimiento más optimistas para la economía chilena en 2011.

El FMI estima que Chile crecerá 6% en 2011. ¿Lo comparte?
No tenemos aún estimaciones para 2011, pero dadas las perspectivas de mercado, lo previsto por la velocidad de la recuperación y lo que esperamos para el segundo semestre de este año, 2011 será un año vigoroso.

¿Qué podría descarrilar esa tendencia?
En el corto plazo, los riesgos están asociados a los efectos del terremoto y a la velocidad de la reconstrucción, sobre lo que hay incertidumbre; hacia 2011, prevalecen los vinculados al escenario internacional. Pasamos de la incertidumbre financiera a una vulnerabilidad fiscal en varios países, dados los enormes esfuerzos fiscales hechos a raíz de la crisis. Eso rebota en las tasas de interés y en las condiciones financieras globales. En todo caso, los riesgos, comparados con los que enfrentábamos hace un año, son menores; la economía mundial debería estar entrando a rangos de incertidumbre más normales.

Absorbido el efecto terremoto, ¿es posible una recuperación robusta de la economía, con crecimientos de 5%-7%, en vez de 3%-5% de años recientes?
Cuánto vamos a crecer tiene que ver con la velocidad de la reconstrucción y nuestra capacidad de crecimiento. A mediano plazo, la economía no tiene problemas para crecer en promedio más o menos permanente a tasas de 5%. En la parte estructural, el terremoto no ha tenido ningún impacto en la capacidad de crecimiento de largo plazo de la economía.

Entonces ¿el país puede crecer a tasas de 7% otra vez?
Eso en el corto plazo sin duda no se puede hacer. Nuestra capacidad de crecimiento permanente hoy no es de 7%. Uno tiene que hacer las tareas para que eso ocurra. Un problema puede surgir si se piensa que es posible crecer permanentemente al 7%, cuando lo que ocurre es que uno sólo lo haga trasitoriamente. Eso genera desbalances que son muy caros de corregir.

Inflación y tasas

¿Le preocupa que el gasto público siga empinado en torno a 25% del PIB?
Eso tiene que ver más con las perspectivas del crecimiento que con la conducta de la política monetaria. Las presiones de inflación se dan por las presiones de demanda de la política fiscal. Lo que vemos a través de los ajustes de gasto y de ingreso es que se están suavizando esas presiones.

¿Cree que el Fisco debiera hacer un esfuerzo adicional de recorte y reasignación?
Si el gobierno no gastara nada en reconstrucción, habría muchísimas menos presiones de demanda. Pero las autoridades que toman estas decisiones han estimado que esto es lo correcto y me parece que hay que hacer los gastos de reconstrucción.

El Ipom de marzo alerta sobre la necesidad de subir pronto las tasas. ¿Se podría ver una señal de eso en la reunión de mayo?
Esto es un supuesto de coherencia de nuestras proyecciones y que, por transparencia, lo comunicamos. No representa ningún compromiso. Luego, lo que dijimos es que a dos años las proyecciones de tasas estaban a niveles similares que las del mercdo, pero que la curva iba a estar algo por encima. Eso no necesariamente implica que el alza sea antes, sino que pueda ser algo mayor.

Después de eso, las expectativas se ajustaron y pasaron de una TPM de 2% a fin de año a 2,5%, pero primero hubo inquietud. ¿Esta entendiendo el mercado al BC?
Claramente, fue una demostración de que el mercado se preocupa e internaliza la comunicación que hacemos y nos entienden. Ahora, no tenemos un objetivo sobre cuál será la estructura de tasas. Esas son decisiones del mercado. Hay muchas primas de riesgo y no nos interesa que tengan exactamente la misma tasa que nosotros. Pero estas turbulencias de un día, dos días, son normales en el funcionamiento del mercado. Nosotros no hacemos los arbitrajes. Los que toman esas decisiones a veces sobrerreaccionan.

¿Descarta un alza en mayo?
Eso lo vamos a decidir en el consejo, con toda la información que tengamos en las reuniones que vienen y no tenemos ningún sesgo.

El consenso apuesta a un alza en junio o julio. ¿Eso convertiría a Chile en el primer país de América Latina en subir la tasa de interés?
Si es así, puede que sea el primero en América Latina, pero no en el mundo emergente. Además, es posible que haya otros países de la región que puedan subir la tasa luego. En todo caso, los movimientos que se esperan no son bruscos, así no habrá diferenciales de tasas significativos.

Si la recuperación y la inflación cobran más fuerza que la prevista, ¿la tasa podría llegar a estar sobre 3% a fin de año?
No podemos descartar nada.

Pero sería expansiva, porque usted ha dicho que la tasa neutral es de entre 4% y 6%, ¿correcto?
Y puede ser de 5% a 6%. Es muy complejo definirla ahora con el mundo con tasas muy bajas. Pero si uno piensa en el largo plazo, con una meta de inflación de 3%, estamos hablando en el escenario base de tasas de interés nominales de 5% a 6%, y estamos muy lejos de esa situación de neutralidad.

¿Qué riesgos podrían empinar la inflación sobre 4%?
Dadas las holguras de capacidad, creemos que la inflación va a subir, va a estar en torno al techo del rango meta y después se va a devolver. Desviaciones de esto pueden venir por un shock de costos o por impacto de las brechas, producto de un cierre mayor de las brechas de capacidad.

Fuente / La Tercera

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