Estudio identifica factores que inciden en el despliegue de la desalación en minería en Chile

Informe aborda tópicos como la burocracia, la sensibilidad financiera frente a la incertidumbre regulatoria y el costo de impulsar agua a la cordillera.

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Un reciente estudio realizado entre Acades y Plusmining advierte que el debate en torno a la desalación ya superó la viabilidad técnica y hoy se centra en su sostenibilidad económica. Según el informe, la competitividad de los costos no depende principalmente de la tecnología, que ya presenta altos niveles de madurez, sino de un sistema de variables geográficas, regulatorias, energéticas y financieras.

Entre sus principales hallazgos, el informe alerta que los plazos de desarrollo en Chile demoran entre 8 y 12 años debido a la burocracia, lo que mantiene el capital inmovilizado y encarece directamente los proyectos.

Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, aborda esta problemática: «El principal factor que hoy retrasa la transición hacia la desalación en Chile no es tecnológico sino institucional, y en particular, los extensos tiempos de tramitación asociados a permisos y evaluaciones ambientales«.

Tareas

A pesar de estos desafíos, el estudio evidencia un importante potencial de optimización. Un análisis de escenarios concluyó que, manteniendo las mismas condiciones físicas, los costos unitarios podrían reducirse entre un 10% y un 30% si se implementa una gestión estratégica enfocada en acortar los plazos de tramitación, asegurar mayor certeza jurídica y obtener energía más competitiva.

En materia de costos energéticos, el informe detalla que entre el 80% y 90% del costo total del agua se explica por la combinación de la inversión inicial (CAPEX) y la energía. En operaciones donde se requiere impulsar el agua hacia la alta cordillera, el gasto eléctrico puede representar más de la mitad del costo operativo, llegando incluso a triplicar el costo del agua respecto a los valores en la costa. Dado que la electricidad representa entre el 20% y 30% del costo total, el avance del Sistema Eléctrico Nacional es crítico para la viabilidad de la industria.

Respecto a este punto, Guajardo profundiza en las medidas necesarias a nivel eléctrico: «Los cambios que tendrían mayor impacto inmediato en la reducción del costo del agua desalada son el fortalecimiento de la red de transmisión, para transportar energía desde zonas con alta generación hacia los centros de consumo minero, junto con el desarrollo de sistemas de almacenamiento que permitan aprovechar de forma continua la energía renovable«.

Para consolidar la desalación como un real habilitador del crecimiento sostenible para la minería y otros sectores productivos, Plusmining concluye que se requiere de manera urgente una coordinación profunda entre la política pública, la planificación territorial y la inversión privada, con el fin de generar reducciones estructurales de costos en el mediano y largo plazo.

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