Jorge Zanelli: «No hay nada peor que un programa nuclear apresurado»

Académico dice que se debe avanzar en mejorar la institucionalidad y que 2016 será la fecha crítica para tomar la decisión.

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(La Tercera) Jorge Zanelli, físico, investigador del Centro de Estudios Científicos (CECS) y ex presidente de la comisión que elaboró en 2007 el informe “La opción núcleo-eléctrica en Chile” para el gobierno de la época, valora la idea de retomar los estudios sobre la materia, pero afirma que se ha perdido tiempo tras el “efecto Fukushima”.

¿Qué le parece que se retomen los estudios en el tema nuclear?

Me parece una declaración positiva, que es posible que se traduzca después en algo, pero me gustaría saber más concretamente cuál es el trasfondo y qué piensan hacer, porque una licitación para estudiar tecnologías no tiene sentido. Se han hecho varios estudios desde los años 60-70. En lo que me tocó participar, fueron los que estuvieron más encaminados a determinar finalmente si era viable, conveniente, y qué paso había que dar para llegar a eso. Hubo que despejar la duda de si era razonable o un absurdo un programa nuclear. Se concluyó que la energía nuclear no era una locura.

¿Cómo ve que se retomen los estudios después de casi dos años?

Ha habido una gran pérdida en eso. El trabajo que se realizó en la administración anterior se hizo con el apoyo cercano de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (…). Eso de empezar y parar es tremendamente desgastador para todo el mundo, y creo que ellos no están dispuestos a hacer esto otra vez.

¿Cuántos estudios se hicieron?

Hubo nueve estudios para analizar distintos aspectos. De todo eso, salió un informe que deja en claro la ruta a seguir para llegar a una decisión informada, responsable y consecuente con las necesidades del país. Esa ruta no fue continuada por este gobierno. La sucesión de ministros que hubo hizo que hubiera muchos cambios de dirección, y con lo de Fukushima se archivó el tema.

¿Fue una decisión correcta?

Me parece que fue apresurado descartar la posibilidad de la energía nuclear en ese momento, porque no se sabía mucho lo que había ocurrido en Fukushima, y hoy se ve que no fue un problema del programa nuclear, sino de otro tipo el que produjo el desastre. El efecto psicológico y mediático afectó al gobierno y desalentó cualquier interés por esto.

¿Qué brechas existen aún?

Hay un desconocimiento de la geología del territorio. Otra cosa es la institucionalidad jurídica, legal y las regulaciones para el manejo de materiales radiactivos, que está en manos de la CCHEN. Una de las recomendaciones más inmediatas era separar los roles regulatorios y de gestor de las actividades nucleares, porque hay un conflicto de autofiscalización. Otra es la necesidad del país de tener mayor conocimiento sobre la realidad de la energía nuclear. No tenemos especialistas, y todo esto es algo que no se puede improvisar.

¿Y qué recomienda?

Avanzar en el desarrollo de la infraestructura y la institucionalidad antes de tomar la decisión. Esto es un seguro ante la eventualidad de que sea necesario, de que nos demos cuenta en 10 o 15 años de que no nos queda otra forma para crecer en la generación eléctrica que no sea energía nuclear. Si no tenemos la infraestructura desarrollada, es el peor escenario. No hay nada peor que un programa nuclear apresurado. Por eso no era aconsejable interrumpir este trabajo.

Autoridades anteriores dijeron que en 2016 había que tomar una decisión…

La proyección que se hacía, de acuerdo al crecimiento de la demanda y de la oferta, incluida la idea de que se iba a hacer HidroAysén -que ahora también está postergada-, era que el momento en que la energía nuclear podía ingresar de forma natural sería hacia 2024. Eso se ha ido corriendo, porque no se ha hecho nada. Pero la urgencia va a ser mayor, porque si HidroAysén se demora o no se hace, esto va a ser más apremiante, y obligaría a tomar la decisión no más allá de 2016.

Fuente / La Tercera

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