(El Mercurio).- Jorge Marín Correa, presidente de CGE, segundo grupo energético del país, y socio de la inmobiliaria Territoria, entre otras empresas, decidió abandonar por unos minutos el bajo perfil que ha venido cultivando en todas sus actividades para referirse a un año que no ha sido fácil para las compañías que dirige. Con una demanda eléctrica cayendo en prácticamente todo el país y algunos contratiempos en la hoja de ruta de la iniciativa más emblemática del área inmobiliaria -tras fallar la venta del edificio de oficinas, la placa comercial y los estacionamientos de Isidora 3000 al fondo alemán KanAm en plena crisis económica-, el empresario ha debido flexibilizar algunos de sus planes. Pese a ello, ve con optimismo el futuro de las firmas en que participa, y se abre a comentar los desafíos del país en materia energética y económica, animado por el premio que acaba de otorgarle Generación Empresarial por su vivencia y promoción de los valores de integridad, responsabilidad, respeto y excelencia en el mundo laboral (ver recuadro).
-¿Qué tan difíciles han sido los dos últimos años?
«No es fácil vivir crisis. El empresario siempre está cerca del riesgo. Es un emprendedor natural, y si le toca vivir, además, un escenario de crisis, obviamente se ve sometido a una presión mucho mayor. Probablemente las variables que hay que jugar y las decisiones que hay que ejecutar tienen que ser mucho más precisas. Eso va a depender del momento que vivan las empresas, dónde está ese empresario (…) pero es parte del día a día».
-Ustedes, en Metrogas -subsidiaria del grupo-, además enfrentaron cuatro años de cortes de gas desde Argentina…
«Antiguamente (antes de la llegada del GNL a Quintero) vivíamos un día a día en jaque. Tuvimos mucho apoyo del Gobierno, sin duda. El ministro Tokman jugó un rol muy importante, hubo mucho desgaste de nuestros ejecutivos, que estaban dando la cara en situaciones complejas. Y nosotros tratábamos de buscar las soluciones de corto plazo que no se podían abordar con decisiones de corto plazo, sino que de largo plazo y con grandes inversiones, que tampoco podíamos realizar solos».
-Y en el largo plazo, en el sector energético, ¿cree que Chile debiera incorporar energía nuclear?
«Es una decisión país, no de un sector, ni de una persona específica (…) pero si tú me preguntas si creo que la energía nuclear va a llegar a Chile, yo creo que sí. Ahora, los montos a invertir, se dice, son de tal envergadura, que no sé si somos capaces de abordar los capitales privados chilenos. Así como lo hace Brasil, creo que la participación del Gobierno puede ser relevante».
-Y en el largo plazo, ¿tienen cabida los proyectos de Aysén?
«Si el país requiere ir abordando nuevos proyectos de generación que sean sustentables, creo que el proyecto Aysén debiera abordarse. Sería sumamente complicado tener un gran crecimiento económico y de repente vernos en jaque, pensando cómo alimentamos la matriz energética. Sería terrible».
-¿De esto se desprende que Chile va a necesitar más energía, pese a que la demanda eléctrica ha ido cayendo?
«Si nosotros nos comparamos con otros países, vemos que Chile ha tenido una senda de crecimiento razonable. Es cierto que la tendencia de crecimiento ha ido cayendo, pero soy optimista, y Chile va a seguir creciendo.
-¿Cómo evalúa la gestión económica del Gobierno?
«Yo creo que la gestión del ministro Velasco ha sido seria. El equilibrio que ha mantenido el ministro en su manejo, más la independencia del Banco Central, que ha sido fundamental, ha logrado una estabilidad que nos ha permitido pasar esta crisis en una situación mejor que la de otros países».
-¿Cree que la crisis está pasando?
«No soy economista, pero uno ve y escucha lo que está pasando en otros países. Yo veo a Asia un poco más activa, sin duda retomó sus compras. La demanda por materias primas, aunque sin la misma fuerza de otros años, hoy se ha recuperado, pero hay otros países que están bastante complicados. Sin embargo, no podemos sacar fotos de un índice específico que vaya apareciendo cada 15 días o cada mes, hay que ver las tendencias en un mediano plazo… Algunos sacan una serie de letras, hablan de la U de la W, qué sé yo… pero no se pueden sacar conclusiones».
-Como empresario, ¿cómo definiría el clima de inversiones?
«El empresario siempre estará cerca del riesgo. Yo creo que los momentos de crisis también son momentos de inversión. Hay que ver cuándo y cómo. Hoy tenemos un mercado de capitales tremendamente fuerte y muy apoyador. Hay condiciones de tasas atractivas y de plazo que te pueden llevar a acomodarte a proyectos de mediano o largo plazo».
-Pero hubo reclamos de varios sectores que señalaron que la banca les quitó el apoyo…
«No me sentí en ningún minuto apremiado por el financiamiento. La situación que vivimos en Territoria, por ejemplo, …cuando sacamos un edificio (Isidora 3000), en un minuto, en plena crisis, cuando la iniciativa estaba estructurada en una forma equis, a través de una venta (al fondo alemán KanAm), que se nos cayó, yo salí al mercado local y recibí el apoyo de la banca, y no fue sólo uno, sino varios (bancos). También de compañías de seguros, y en buenas condiciones».
-Tras caerse la venta, ¿ustedes van a operar Isidora 3000?
«No hay que confundir. El hotel (W) está configurado mucho tiempo en una asociación con Starwood, que entró con un 40% de la inversión en una sociedad hotelera junto con accionistas locales e internacionales. Posteriormente, esa sociedad hace una alianza con Starwood para la gestión. Ése es un proyecto financiado a 20 años, que ya está andando».
-¿Pero qué pasará con el área de oficinas y retail?
«Eso ha ido paulatinamente cumpliéndose. Han entrado nuevos actores a arrendar, no con la velocidad a que uno quisiera ir, y no con los precios que a uno le hubiese encantado obtener; pero bueno, uno tampoco puede saber qué pasará en el futuro. Sin embargo, estamos por sobre el punto de equilibrio y hemos podido cumplir nuestros compromisos con la banca. En ese sentido, estoy tranquilo. Tranquilo nervioso, porque me encantaría tenerlo cerrado, ordenadito, todo perfecto».
Sería sumamente complicado tener un gran crecimiento económico y de repente vernos en jaque, pensando cómo alimentamos la matriz energética. Sería terrible.En Isidora 3000 ya estamos operando por sobre el punto de equilibrio y hemos podido cumplir nuestros compromisos con la banca. En ese sentido estoy tranquilo.
Hombre de bajo perfil
Una de las características del presidente de CGE es el bajo perfil con el que se mueve en el mundo de los negocios. Incluso se muestra un poco incómodo a la hora de abordar el reconocimiento que le otorgó Generación Empresarial. «No es fácil recibir un premio cuando te buscan tantos temas valóricos, que son considerados en el minuto de otorgarle el premio a una persona. Hablar uno mismo de temas valóricos es complejo. Yo he tenido una vida muy sencilla, fundada básicamente en la escuela que nos han dejado nuestras familias, nuestros padres, la educación que hemos tenido. Yo he estado en general muy cercano a la Iglesia Católica, me eduqué muy cercano al padre Sergio Correa. Creo que me marcó fuertemente. Ahora, entrar en detalles sobre mis cualidades no me corresponde a mí decirlo», explica.
Sobre sus escasas apariciones en prensa, Marín reconoce que se maneja de manera distinta a muchos de sus pares. «No es que no me guste. Es que naturalmente no me acomoda. Quizás puede ser por un tema de inseguridad personal o porque la vida debe ser más sencilla, más reservada. Creo que uno puede hacer más cosas en reserva y probablemente estas se van a profundizar mucho más allá. Es un ejercicio del pudor no menor. Por no decir terrible -risas-… por lo menos para mí», confiesa.
Fuente / El Mercurio