(La Segunda) No hay empresario que no lo comente. El tema de la energía y el rechazo que las autoridades de la III región le dieron esta semana al proyecto termoeléctrico Punta Alcalde de Endesa, se ha tomado conversaciones y reuniones empresariales.
El presidente de Sigdo Koppers, Juan Eduardo Errázuriz, no esconde su indignación frente a que para él significa poner en juego el desarrollo del país por las decisiones de algunos. «Hay una falta de comunicación enorme con la necesidad de energía que tiene la población y el país. Casi me atrevería a decir que hay un problema de ética porque el hecho de que no tengamos una energía barata significa que hay un mayor costo de vida para la población. Hay que pensar que la energía representa entre el 10% y el 20% de la matriz de costos de cualquier producto nuestro», explica el empresario.
-¿Cuál es el mayor problema que ve en el rechazo a los proyectos energéticos?
-Hay gente que se aprovecha de la ignorancia y de la falta de comunicación. Es muy delicado que por una observación haya personas que paren los proyectos. Lo encuentro inaceptable. La legislación es así, pero creo que quienes toman las decisiones (autoridades regionales) lo hacen muy mal.
Las cosas hay que hacerlas, porque el daño que se le hace a toda la población por un grupo muy minoritario que piensa diferente, es enorme.
-Punta Alcalde se suma a una lista de proyectos energéticos rechazados o paralizados en la que también está HidroAysén…
-Hace seis años en una entrevista dije que el mejor negocio en Chile sería instalar una fábrica de velas. Parece que lamentablemente tenía razón.
-¿No ve que se estén tomando definiciones en el tema energético?
-Veo un inmovilismo en el que todo se judicializa. Cuando se judicializan los proyecto se frena la inversión. Antes un proyecto hidroeléctrico se demoraba 5 años desde el día 0 hasta que salía. Hoy día deben ser 10 años. El daño es tremendo.
-¿Cuánto nos perjudica como país esta situación?
-El costo para el país es enorme. La competitividad disminuye, los productos de exportación serán menos y los pobladores de los que tanto se preocupa mucha gente, tienen un costo de vida mucho más alto. Además, el aumento de los costos asociado a la escasez de energía no lo pagan los empresarios, lo pagan todos y especialmente los pobladores más necesitados.
-¿Siente que hace falta que el gobierno de un «empujoncito» a estas iniciativas?
-Yo creo que no hemos sabido comunicar la gravedad del tema. No es posible que todos se opongan a todos los proyectos. Ya se está viendo lo que pasa en la termoeléctrica Bocamina. Lo que ha hecho ahí Endesa es tremendamente bueno porque la central antigua tiraba una cierta cantidad de partículas contaminantes al aire y hoy día no las tira ni la antigua ni la nueva, prácticamente. O sea hay un beneficio enorme e igual hay quienes se oponen.
-¿Cuál es, desde su visión, la solución a todo eso?
-No tengo una bolita de cristal, pero creo que tiene que haber una política de Estado en la que participen todos los partidos políticos para lograr consenso respecto a lo que hay que hacer. En un tema tan delicado como es la energía, no se puede aprovechar de sacar ventajas políticas de unos contra otros y estar pensando cuántos votos están en juego para las próximas elecciones. Eso es inaceptable porque es algo que está dañando a todo el país.
Fuente / La Segunda