(Estrategia) La intendenta de Atacama, Ximena Matas, en entrevista con Estrategia, afirma que la región debe avanzar en el desarrollo de la minería, actividad propia de la zona, pero incorporando mayores exigencias en la apertura de faenas y fiscalizar con más rigor el cumplimiento de normas sobre seguridad laboral. Aquí nos habla de su experiencia en el rescate de los 33 mineros del yacimiento San José y los desafíos de su gobierno regional.
—¿Cuáles son los desafíos del Gobierno Regional después lo ocurrido en la mina San José?
—Estamos en una situación distinta, pues tenemos la misión de trabajar en prevención de accidentes, ser más rigurosos y controlar a estas empresas. La región tiene previsto una gran inversión minera del orden de US$15.000 millones para los próximos cinco años, por lo que vamos a demostrar que en Atacama se puede potenciar esta actividad cumpliendo con las normativas de seguridad ambiental y laboral.
Tenemos un gran desafío de desarrollar Atacama, partiendo de la base que es una zona tradicionalmente minera que, sin embargo, ha sido un poco olvidada en ese sentido.
—¿Cuántos fiscalizadores supervisan las faenas mineras de la zona?
—Sernageomin tiene apenas dos fiscalizadores, pero el próximo año aumentará el número y además tendremos más recursos, como ha dicho el Presidente Piñera.
También estamos buscando otras alternativas y es así como a través del Consejo Regional (CORE) se hizo una modificación al Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), para contar con cuadrillas de profesionales que colaboren en el levantamiento de información y los fiscalizadores tengan mayores antecedentes sobre el funcionamiento minero, para lo cual ya se redestinaron recursos ($60 millones), y ese trabajo se iniciará a la brevedad.
—¿Es viable establecer un fondo regional sólo para fiscalizar la minería?
—Queremos hacerlo, y que el CORE nos apruebe los fondos para mayores recursos, pues debe existir un compromiso de la región en materia de minería, donde la fiscalización es clave.
—¿Cuántos yacimientos están en funcionamiento y cuántos han paralizado funciones?
—Sernageomin nos informó que han dado aviso de inicio de actividades alrededor de 2.500 faenas mineras, de ellas no hay datos ciertos de cuántas están efectivamente en funciones; y en relación a cuántas se han cerrado no existe un número significativo en la región de Atacama.
—¿Hay mayor exigencia para la apertura de nuevas faenas?
—Por supuesto. Las autoridades, desde el gobierno central hasta el regional, exigiremos mayor rigurosidad, seremos severos en materia de control y cumplimiento de la normativa para iniciar faenas. ¡Con dos fiscalizadores es complejo!, sin embargo, la instrucción a todos los funcionarios es “fiscalizar con el mayor rigor”.
—¿Qué efectos está teniendo el cierre temporal de faenas mineras en la economía regional?
—Esta es una región minera, con pequeña, mediana y gran minería, por lo tanto si se cierren faenas incidirá en la economía regional, en el desempleo. Por tanto, se deben buscar fórmulas de conciliar las normas de seguridad con el desarrollo minero, pues no podemos permitir que los trabajadores ejecuten sus funciones en un escenario de inseguridad.
_¿Qué otras áreas productivas de Atacama se incluirán con el “nuevo trato”?
—La agricultura, pues hay producción de uva de mesa en la zona.
Lecciones del rescate
—¿Cómo enfrentó el Gobierno Regional el accidente de la mina San José?
—El gobierno regional fue el primero que se constituyó en el lugar. Nos organizamos para enfrentar el hecho, sin imaginarnos nunca que iban a ser 70 días para lograr el exitoso rescate. Para ello tuvimos que distribuirnos tareas y generar un equipo de trabajo entre los secretarios regionales ministeriales (seremi), que se destinaron a dar el soporte logístico en materia de coordinaciones (solicitudes y requerimientos de colaboración de empresas privadas y adquisición de fondos por Decreto Zona de Catástrofe).
—¿Qué significó para usted el rescate de los 33 mineros?
—Fue una experiencia única. El sólo hecho de pensar que habían 33 personas en una situación tan compleja nos aportó distintos sentimientos, valores, compromisos. También pudimos darnos cuenta que teníamos la posibilidad de desarrollarnos regionalmente, a través de un trabajo en equipo; el que después hicimos en conjunto con autoridades nacionales, con Codelco, y todos los que se hicieron presentes en el lugar. Fue una experiencia dura y enriquecedora, pues significó formar parte de una situación única en el mundo.
Fuente/Estrategia