(El Mercurio) El futuro de la Compañía Minera San Esteban Primera, controlada por Marcelo Kemeny y Alejandro Bohn, sería viable sin uno de sus principales activos y fuente de ingresos: la mina San José, donde el 5 de agosto quedaron atrapados los 33 trabajadores.
Así lo estimó el economista Jorge Quiroz, quien el 23 de septiembre fue designado «experto facilitador» por la junta de acreedores de San Esteban. Prepara un informe clave para resolver la continuidad de esa empresa o su quiebra. El 31 de agosto los dueños acudieron al 17° Juzgado Civil de Santiago para que determine la viabilidad de la firma.
«En la elaboración del modelo de negocios que estoy haciendo no estoy considerando de forma primordial a la mina San José. Creo que la viabilidad de Minera San Esteban es factible sin esa mina», sostuvo Quiroz.
Lo anterior coincide con lo que señaló el Presidente Sebastián Piñera, en cuanto a que la mina no se reabrirá mientras no garantice la seguridad de quienes trabajen en ella.
Si bien Quiroz no cuenta en su horizonte de corto plazo con la planta San José, aseguró que «hay formas de operar esta mina con niveles de seguridad que sean satisfactorios para todos». Respecto del modelo de negocios que está preparando, y que sería revelado antes del 23 de octubre, anticipó que se ha concentrado en determinar «qué capacidad de generación de flujo pueden tener los activos (de Minera San Esteban) para pagar a los acreedores». Advirtió que si no logra resolver esas dificultades recomendará la quiebra.
Los pasivos de la compañía declarados ante la justicia rondan los $9.500 millones, a los que se suman otros $1.300 millones en indemnizaciones pagadas a los casi 300 trabajadores despedidos. Esto, sin considerar los gastos que San Esteban debería afrontar por el rescate de los mineros.
Ayer se publicó en el Diario Oficial el decreto que señala como «zona afectada por catástrofe» al sector de la mina San José, lo que les entregó amplias facultades a las entidades y autoridades públicas para realizar las operaciones y contar con los fondos mientras dure el salvataje.
A la espera de los dueños
Viajando a la zona del rescate en el norte del país, en sus domicilios o en reuniones en su oficina de Providencia en Santiago. Esos eran los lugares donde supuestamente se encontraban ayer los dueños de Minera San Esteban, Marcelo Kemeny y Alejandro Bohn, según cercanos a los empresarios.
Lo único concreto, aseguraron sus asesores legales y comunicacionales, es que ambos decidieron esperar a que finalizara el rescate de los mineros para analizar si entregaban declaraciones.
En el campamento Esperanza, familiares de los 33 trabajadores criticaron su ausencia.
El viernes 1 de octubre, Kemeny y Bohn, junto a los ejecutivos Pedro Simunovic y Carlos Pinilla, fueron formalizados por el delito de lesiones graves gravísimas contra Gino Cortés. El minero sufrió la amputación de una pierna el 3 de julio en faenas de la mina San José.
El 30 de septiembre pasado, 29 de las 33 familias de los trabajadores atrapados habían presentado una demanda civil contra los empresarios por daños y perjuicios. En total, pidieron una indemnización de US$ 12 millones. Las declaraciones de los rescatados serán claves para determinar la eventual responsabilidad de Kemeny y Bohn en el accidente.
Fuente/El Mercurio