(El Mercurio de Calama).- Con el recuerdo intacto de lo que fueron maravillosos años en Chuquicamata, miles de personas conservan objetos del mineral con nostalgia y como parte de una vida que todavía permanece en la retina.
Como lo hace Nancy Zabala, quien vivió en el ex campamento y tiene en su casa una colección envidiable de artículos y documentos de la empresa.
Esta tradición que no ha dejado de lado desde que sus padres comenzaron a juntar cosas relacionadas a Chuqui, le valió ir a Santiago para participar en una exposición que reunió a personas que tienen objetos de otras partes como El Salvador, Sewell y Chuquicamata, entre otras.
«Memoria Minera»
Se trata de la muestra «Memoria Minera» donde se presentaron objetos antiguos y que cualquier coleccionista quisiera tener.
De hecho a Nancy Zavala le han ofrecido dinero por la colección que posee pero dice que ni aunque le ofrecieran millones, se desprendería de tales especies.
Entre las cosas que adornan parte de su casa, destacan las primeras revistas «Oasis». Tiene la edición número uno del 18 de febrero de 1956. También en la que se publicó la primera explosión que se produjo en la mina.
Un bototo de seguridad con clavos de cobre que encontró su marido hace algunos años en la Refinería y que está en buenas condiciones; una «libreta de crédito mensual de pulperías»; calendarios de «La Verbena» y del autoservicio «Express» del año 1965; liquidaciones de sueldo de su padre Felipe Zavala de 1974; una cédula de identidad de color azul que le perteneció a su madre Luz Ahumada del año 1952; tarjetas de Navidad y una revista que sólo le llegaba a los altos ejecutivos extranjeros en 1926, son sólo algunos objetos que conserva de manera intacta esta hija de un ex trabajador de Chuquicamata.
«Mi mamá iba guardando algunas de estas cosas y un día mi marido encontró un bolso de peluquero muy antiguo. Ahí empecé a coleccionar cosas antiguas. Cuando falleció mi mamá seguimos con mi hermano esta tradición», dice la señora Nancy que ayer en la tarde regresó desde Santiago después de la exposición que se realizó.
Para ella cada uno de los objetos que muestra con orgullo es importante. Dice que son cosas únicas y que nunca más saldrán. «Tienen un valor sentimental incalculable» agrega.
Su gran sueño es algún día poder exhibir esta colección a la comunidad, para que pueda conocer parte de la historia de Chuquicamata. «Esa es la idea que tengo con mi hermano, tener una especie de museo pero no se ha dado la oportunidad».
Fuente / El Mercurio de Calama