El cobre no sería el único mineral preciado para el país. Desde hace casi dos años comenzaron a desembarcar en Chile nuevos inversionistas interesados en encontrar yacimientos de hierro –indispensable para la producción de acero-, en una búsqueda que se concentra alrededor de la Cordillera de la Costa entre La Serena –en la Región de Coquimbo-, y Chañaral, en la Región de Atacama.
Se trata de empresas chinas y australianas que hoy compiten por encontrar los pequeños yacimientos de hierro disponibles en la zona, con el fin de asegurar su producción futura. Compañías que están pagando –una vez determinada la existencia del mineral y su tamaño- cifras en torno a US$5 a US$8 millones, o más, por las propiedades.
¿La razón? Los precios récord anotados por el acero en los últimos años y la eventual consolidación de la industria. Hoy en el mundo hay tres grandes productores: BHP Billiton, Rio Tinto y Vale. Pero la amenaza de fusión entre los dos primeros ha hecho que China –principal productor y consumidor mundial de acero-, tema por la concentración. Por eso, las empresas chinas han comenzado a buscar hierro en los distintos países donde se encuentra el recurso para lograr una provisión directa y es ahí donde Chile entra en competencia.
El país posee varios yacimientos en el norte. Sin embargo, todos son bastante pequeños en relación a los miles de millones de toneladas que se extraen de países como Brasil, Australia e India. Pero su atractivo radica en que, entre varios yacimientos pequeños se puede abrir un polo de extracción mediano que alcanza a cubrir las necesidades fundamentales de acero de una o un grupo de empresas. Además, el mineral es de mayor calidad que el de otros países y la infraestructura y desarrollo de Chile son propicios para su explotación.
En el país el mayor productor de hierro es CAP, a través de Compañía Minera del Pacífico; más atrás está minera Santa Bárbara, antes ligadas a Leonardo Farcas y ahora en manos de la precisamente australiana Almirant; le sigue Cerro Imán de Farcas.
La disputa
Los chinos fueron los primeros en llegar. En el norte se han paseado hasta fabricantes de automóviles de ese país que han querido asegurar su propio consumo de acero con un yacimiento.
Según el abogado de Guerrero y Olivos, Pedro Lyon, asesor de varias de estas compañías, la mayoría cree que es llegar y explotar el hierro y, en rigor, el proceso es más complejo, dado que al llegar a Chile se dan cuenta que el sistema tiene sus dificultades y que deben ser asesorados para que no los engañen con las pertenencias mineras.
Pero como la cultura minera china es casi nula, el camino en Chile les ha sido difícil.
Ahí es donde entraron en juego las mineras australianas, llamadas junior. Esas compañías cuentan con basta experiencia en la búsqueda de yacimientos y conocen las particularidades del negocio del hierro, adquirida en su propio país. Estas empresas suelen invertir en buscar yacimientos y luego venderlos.
Las firmas australianas arribaron al norte poco después que los chinos, pero han sido más efectivos. Hampton, por ejemplo, ya adquirió al menos un par minas en la Región de Atacama.
Según Winston Alburquenque, abogado de Vergara y Cía. las motivaciones de estas australianas son las mismas que las de las firmas chinas: tomar posiciones y abastecer el mercado chino del acero.
Otros interesados
Las australianas y chinas no son las únicas interesadas en el hierro chileno. El empresario brasileño Eike Batista, cuyo principal negocio en ese país es precisamente el hierro, es otro de los buscadores del mineral en Chile, a través de su filial MMX. Batista mantiene desde hace años negocios ligados a Chile que nacieron a través de la mina de oro la Coipa que luego vendió a una canadiense, y anunció la construcción de una central en Atacama por 1.400 MW.
Quantek Opportunity, un fondo estadounidense es otro de los que vio una oportunidad en Chile y se unió en 2007 a Minera de Hierro Paposo liderada por el economista Jorge Quiroz y la familia Errázuriz Hochschild, que se adjudicó el yacimiento de Corfo Boquerón Chañar en US$ 64 millones, uno de los mayores en el país con 304 millones de toneladas.
Fuente / Diario Financiero