(El Nuevo Día).- Como muestra de los que creen que el potencial minero que existe en Colombia y en el Departamento es significativo, los gremios económicos del Tolima en aras de informar lo que significa una actividad minera moderna sostenible realizaron ayer la IV jornada de reflexión sobre modelos de minería moderna que se desarrollan en Perú.
Uno de los invitados fue Frank Arana Vichino, gerente corporativo de medio ambiente de Hochschild Mining PLC, que con 17 años experiencia en esta actividad en varios países del mundo, específicamente en Suramérica, explicó los procesos de dos minas puntuales: Yanacocha y Sipan en Perú.
Para este químico de profesión, parte de los conflictos que se generan es precisamente por la desinformación «cuando no se conoce cómo es el proceso y en qué consiste la minería moderna». Con relación a Sipan, una mina que funcionó por siete años y hace cinco se cerró aunque está en proceso de rehabilitación, se invirtieron 22 millones de dólares, aproximadamente, para su cierre.
Respecto a la minería de Yanacocha, ubicada al norte de Cajamarca, la cual cuenta con cinco minas a cielo abierto, cuatro plataformas de lixiviación y tres plantas de recuperación de oro actualmente, según lo explicó el experto, produce alrededor de un millón 500 mil onzas de oro al año. Sin embargo, «con 17 años de explotación que lleva ha tenido picos de producción de hasta de tres millones de onzas. En términos monetarios ha producido más de 200 millones de dólares», indicó. Además en Perú las empresas pagan un impuesto del 50 por ciento el cual entra como canon a la región, en este caso a Cajamarca.
Una de las ventajas de la minería moderna, expuso el Gerente de Hochschild, es que permite mitigar a gran escala los posibles impactos que resultan de las actividades de explotación: «Un agua que se trata, la restauración y revegetación de las áreas, el control de sedimentos y en general todos los mecanismos que se utilizan para evitar el daño», aseguró.
Otra oportunidad en este tipo de proceso son las estructuras de control de sedimento que se utilizan para almacenar agua, que según el experto sirven por un lado para lograr una mayor descarga del recurso en época seca y en el mejoramiento en la infraestructura de riego. Adicional a los miles de empleos que se crean.
Todas las minas por su magnitud son distintas y aunque en la actualidad en Yanacocha dos minas están en etapa de rehabilitación, este proceso varía y puede durar de dos a más años.
Una actividad nueva siempre genera temores
De acuerdo con Rubén Padilla, director de Geología de Anglogold Ashanti para las Américas, es natural que cuando se prueba una industria nueva existan temores por el impacto, «en este caso ambiental que la explotación de la mina pueda generar».
Sin embargo, «con tecnología de punta los procesos de mineral a ciclo cerrado y un planeamiento previo de cierre, puede dejar a la región bastante bien», sostuvo.
En el caso del proyecto La Colosa el geólogo, y uno de los primeros en descubrir la mina, prevé que sí se da la explotación su duración tardaría al menos 20 años.
Cómo se distribuyen las regalías
El rector de la Corporación Universitaria Minuto de Dios, Alonso Ortiz, quien trabajó por varios años en el sector minero y energético en el país y fuera de él, también expuso desde su experiencia que para que un país logre ser rentable la producción minera debería superar el 10 por ciento del PIB y las exportaciones el 40 por ciento.
Frente al tema de impuestos, los proyectos mineros en Colombia pagan una regalía la cual es un porcentaje del valor de la producción que va al Fondeo Nacional de Regalías que es la que finalmente la que distribuye los recursos a municipios y departamentos. «Pero en Perú no pasa esto, al impuesto se le llama un canon donde el 10 por ciento se distribuye a la municipalidad el 24 por ciento a la provincia y el 40 por ciento a los municipios de cada Departamento. Además, el canon se consigna en cuentas especiales de bancos de la nación en 12 cuotas mensuales un año después de ser cancelado el impuesto a las empresas», afirmó.
Fuente / El Nuevo Día