(El Mercurio) En el marco de los avances del proyecto para construir un terminal flotante de GNL (gas natural licuado) en Mejillones por unos US$ 350 millones, el gerente general de GasAtacama, Rudolf Araneda, analiza las opciones para acceder a este insumo en EEUU de forma competitiva. Plantea que un camino es que la compañía se asocie con otras, o que el país contribuya a través de una forma que facilite la agregación de la demanda para acceder de forma directa a los terminales en ese mercado. Sin embargo, ve amenazas en el camino, como la posición que algunas grandes compañías petroleras están tomando.
¿En qué situación se encuentra hoy la compañía?
La empresa ha consolidado su posición económica de modo de poder abordar el acceso de GNL en los mercados internacionales que requiere el proyecto, para lo que es indispensable contar con un alto nivel de solvencia financiera a escala internacional.
¿Qué posición de caja tiene?
Supera los US$ 100 millones y no tenemos deuda neta. Hay una caja neta importante y hemos mantenido desde hace cuatro años resultados sostenidamente superiores a US$ 120 millones en términos de Ebitda o flujo neto. Eso permitirá llegar a una situación en que a fin de este año tendremos cero pasivos y una caja importante, lo que nos da una posición de investment grade que permite prepararnos para materializar la siguiente fase: acceder a gas en EEUU, regasificarlo en un terminal propio y poder formular una oferta competitiva a las compañías mineras.
¿En qué condiciones accederían al GNL?
Es esencial desde un punto de vista estratégico para Chile que podamos acceder a gas en los términos más competitivos posible. Para ello es indispensable que evitemos los intermediarios y tengamos la posibilidad de acceder a alguno de los terminales norteamericanos en forma directa.
¿Es factible?
La tecnología de explotación de shale gas en EEUU se ha consolidado completamente. Los costos del gas en ese mercado están en torno a un cuarto de la paridad del petróleo, a un cuarto de lo que está en el resto del mundo. El problema es que EEUU está demasiado lejos, no podemos acceder a ese gas vía gasoducto.
¿Cuáles son las amenazas?
Lo que nos muestra la evidencia en los últimos tres años, en la medida que esto se consolidó en EEUU, es que ha ido sucediendo lo obvio: los grandes consorcios petroleros están tomando las capacidades de estos terminales para venderlas en Japón o en Europa con un margen de ganancia muy grande. Y el problema es que si bien nuestra central es grande en Chile, a escala internacional comprar gas para 500 MW es una cantidad muy pequeña. Cada uno de estos terminales está recibiendo aprobaciones en módulos con una capacidad de cuatro millones de toneladas al año de GNL, eso es el gas que se requiere para generar 3.500 MW. Lo que ellos andan buscando son clientes de 3.500 MW y eso para Chile como un todo es totalmente viable y necesario, pero es muy grande para cualquier compañía sola; por eso requerimos buscar alguna forma de agregación.
¿Cuál es el camino entonces?
Tenemos que buscar un esquema de asociación con terceros o buscar como país una forma que facilite la agregación de la demanda para acceder de forma directa a estos terminales. Incluso se podría tomar como país un nivel de reserva y a través de la agregación de demanda amarrar un precio bajo y estable en el largo plazo; eso, combinado con máquinas a gas de alta flexibilidad, permitiría una incorporación creciente de energías renovables a un precio combinado total que no supera el 10% a 15% del costo de desarrollo del carbón.
Fuente / El Mercurio