(Estrategia) Gas Atacama, cuyos principales accionistas son Endesa (50%) y Southern Cross Group (50%), presentó a la Corema de la II Región el estudio de impacto ambiental de un terminal marítimo flotante (FSRU) que tiene por objetivo recibir, almacenar (100 millones de m3) y regasificar el GNL traído principalmente de EE.UU. hacia la costa de Mejillones, con una capacidad esperada de generación de hasta 2.000 MW.
Según el gerente general de la generadora, Rudolf Araneda, este proyecto implicaría una inversión de cerca de US$350 millones para el terminal, US$100 millones para los ductos y sistemas de anclaje, más otro porcentaje de la inversión para el buque carguero. La empresa espera que el terminal opere a comienzos de 2016, justo a tiempo con las expansiones de más de US$30.000 millones previstas por las compañías mineras.
La firma espera culminar durante los próximos meses los contratos de compraventa de GNL por 20 años. Araneda afirma que “este segundo semestre se ofrecerán contratos de suministro eléctrico a largo plazo a compañías mineras, cuyos precios serán competitivos con la generación a carbón”.
Gas Atacama ya licitó el suministro del proyecto de terminal, donde se escogió como terna final a las internacionales BW-Torp, Golar LNG y Hoeg LNG. También se solicitaron las concesiones marítimas requeridas.
Consultado Araneda acerca de la contribución del Grupo Southern Cross que atraviesa por complicaciones, respondió que “sin contratos, Gas Atacama tiene un flujo de caja neto anual de US$60 millones. Lo anterior, nos permite resolver todos los requerimientos con nuestros propios flujos.
La inversión en la firma se produjo hace 10 años, no ha habido nuevas inversiones de parte de los accionistas en este tiempo. Esta es una compañía autosuficiente desde el punto de vista financiero”, concluyó.
Fuente / Estrategia