(La Tercera) Patricio Leiva, el funcionario del Sernageomin que firmó la autorización para la reapertura de la mina San José en 2008, donde hoy continúan atrapados 33 mineros, asegura pasar por momentos díficiles. A él se le sindica como uno de los responsables de la tragedia en Copiapó y, por lo mismo, dice estar agradecido de poder entregar sus descargos.
Ayer compareció por tres horas ante la comisión investigadora de la Cámara de Diputados. Aunque admitió que la reapertura no cumplió con los procedimientos administrativos que normalmente se exigen, apuntó directamente a sus superiores por la decisión, que tomó siendo subdirector subrogante de Minería.
En mayo de 2008, Leiva debió subrogar por 20 días a su jefe Exequiel Yanes, periodo en que fue informado que debía resolver la solicitud de los dueños de la minera San Esteban para retomar la explotación del yacimiento.
Leiva dijo a la comisión que firmó un oficio ordinario y no una resolución, como lo exige la normativa de Sernageomin, y que cursó el permiso sin leer antes el informe geotécnico que se había solicitado a la empresa, sino que se basó en el relato del documento que le hizo el jefe de seguridad de minas, Santiago Pinilla.
«Mis jefes tienen años de trayectoria. Los respeto profesionalmente y me dijeron que había un nuevo procedimiento para abrir la mina. Confie en ellos», dijo Leiva, responsabilizando a Yanes y Pinilla, quienes ya habían autorizado reaperturas parciales del yacimiento.
Ante los reproches de los diputados por vulnerar los procedimientos administrativos, Leiva comentó que si bien el trámite utilizado resultaba inédito, en ese momento no le llamó la atención. «Con profesionales como Yanes y Pinilla no iba a estar dudando. Además, el Sernageomin es un servicio jerarquizado», señaló el funcionario.
El profesional también contradijo la versión de Yanes, que el martes señaló que no supo de la reapertura de la mina autorizada por Leiva hasta este año.
Según Leiva, apenas Yanes retomó sus funciones, le informó de todas las resoluciones tomadas mientras ejerció la subrogancia.
«Todo lo que uno hace es con conocimiento de los jefes (…) nunca tuve un reparo por la firma de ese documento», enfatizó.
Consultado por el diputado RN Mario Bertolino si consideraba que fue «utilizado como chivo expiatorio» para permitir la reapertura del yacimiento, señaló que mirando en retrospectiva cómo se sucedieron los hechos, «da para pensar».
Leiva también agregó que la autorización para la explotación de la mina San José también suponía una posterior fiscalización para verificar el cumplimiento de una serie de medidas de seguridad -como la escalera en las chimeneas- a las que la empresa se había comprometido. Según Leiva, esa inspección -que pudo haber derivado en una nueva clausura de la mina- nunca pudo realizarse a cabalidad.
Seremi de Salud
Durante la sesión de la comisión, el diputado del PC, Lautaro Carmona, difundió una resolución del actual seremi de Salud de la Tercera Región, Raúl Martínez, en que, al igual que Sernageomin, autorizó la reapertura de la mina San José en julio pasado, tras el accidente que le significó la amputación de una pierna al minero Gino Cortez.
El parlamentario dijo que así como el episodio provocó la destitución de las autoridades regionales de Sernageomin, el gobierno debiese
Fuente / La Tercera