(El Mercurio) «Chile se encuentra en una situación que le permitirá lidiar bien con los efectos que las cambiantes condiciones internas y mundiales pudieran tener en la estabilidad macroeconómica y financiera», dice Ulric Erickson von Allmen, jefe de División en el Departamento Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI) y jefe de la misión para Chile y Argentina.
En el blog «Diálogo a Fondo» del organismo multilateral, el experto señala que los riesgos macrofinancieros parecen estar contenidos y «los marcos creíbles de política monetaria y fiscal, sumados a la envidiable solidez de las finanzas públicas -los activos netos públicos equivalen a alrededor de 7% del PIB-, brindan margen para responder con las políticas vigorosas que puedan ser necesarias para apuntalar el crecimiento».
Hace especial hincapié en que «la falta de miedo a la flotación cambiaria» de que ha dado muestra Chile, es enormemente importante para facilitar el ajuste a los shocks externos.
Para la misión del FMI, la mejor estrategia de la política macroeconómica en este momento consiste en mantener encauzada una política monetaria y fiscal neutral en términos generales – lo cual implica una orientación fiscal más restrictiva que la implícita en el Presupuesto 2013- y permitir que la moneda se ajuste según sea necesario conforme a la evolución de las condiciones externas: «La política monetaria debería estar preparada para responder a los cambios de las perspectivas económicas y se debería permitir que los estabilizadores automáticos fiscales funcionaran en pleno».
Con todo, el experto hace referencia a dos retos: afianzar las finanzas públicas ante la probabilidad de que el ingreso generado por el cobre se mantenga o disminuya y reforzar el crecimiento con mejoras de productividad.
Fuente / El Mercurio