(El Mercurio de Calama) La semana que pasó nos encontramos con el precio del cobre por las nubes -superó los 4 dólares la libra- eso hizo que inmediatamente los diversos sectores reaccionaran respecto a este tema. Los políticos comenzaron a dar sus recetas respecto a qué es lo mejor que se puede hacer con los excedentes que se generarán y por otro lado los mineros se aprontan a una época llena de trabajos, proyectos y producción a full.
A esto se une los auspiciosos estudios hechos por Cochilco (Corporación Chilena del Cobre), quienes argumentaron que en los próximos meses India incrementará su consumo de cobre y se convertirá en el segundo país más consumidor de este metal en el mundo después de China.
Esto hace que el rubro minero ya se esté preparando para lo que viene. Es ahora cuando el negocio se hace ampliamente rentable y toda la cadena productiva del cobre se ve beneficiada.
Seguramente varios pequeños y medianos mineros miran con buenos ojos reactivar la extracción de este metal desde aquel pique que dejaron botado hace dos años cuando el valor del metal se vino al piso.
Pero mucha atención con esto, porque las ganas de asegurar producción para aprovechar el precio del cobre, también puede traer consecuencias nefastas para la vida humana.
Tenemos muy presente aún el accidente de la Mina San José y el eventual peligro de la actividad cuando no se trabaja como corresponde. Las pruebas están a la vista y sólo basta mirar las cifras recientes que hablan de 37 muertos en faenas mineras sólo este año.
El desafío es para el Gobierno, que debe apurar la reorganización del Servicio Nacional de Geología y Minería para comenzar a fiscalizar las diversas faenas mineras que se abrirán en los próximos meses.
Esto recién comienza, porque según proyecciones realizadas por diversas agencias, incluso el valor del metal rojo en la Bolsa de Metales de Londres, podría alcanzar los 5 dólares el año que viene.
Por un lado es una gran noticia para el país que verá incrementada su cartera en varios millones de dólares, pero por otro, está también el desafío de la autoridad para que la extracción del metal se haga de manera segura, sin lamentar pérdidas de vidas ni accidentes.
Fuente/ Mercurio Calama