(El Mercurio) Serán tres o cuatro los meses que tardará el rescate de los 33 mineros desde las profundidades de la mina San José. Y durante todo ese tiempo, el campamento Esperanza seguirá funcionando para los familiares que quieran quedarse hasta que se produzca la evacuación de los trabajadores.
Pese a que muchos no quieren dejar la montaña, la mayoría debe volver a sus trabajos y reasumir sus responsabilidades cotidianas en diferentes puntos de la Región de Atacama y el país.
«Tendremos que hacer turnos, pero nos vamos a quedar hasta el final», decía ayer María Segovia, hermana de Darío.
Junto a su cuñada y más miembros de su familia están organizando los tiempos para rotar su permanencia en el yacimiento. Aún no saben cómo lo harán, pero sí tienen certeza de que no dejarán solo a Darío hasta cuando lo saquen del pique.
El ministro de Minería, Laurence Golborne, junto a la intendenta de Atacama, Ximena Matas, pidieron ayer a las familias que intenten volver a su vida normal, a sus rutinas.
Por lo mismo, descartaron la instalación de mediaguas en el sector, «porque eso da una señal de permanencia que no queremos dar».
Con el paso de los días se espera que la población flotante, de alrededor de 300 personas, comience a disminuir. Sin embargo, se mantendrán ocho parejas de psicólogos, quienes acompañarán a todos quienes se queden en el campamento Esperanza en sus turnos, como lo hará la familia de Álex Vega.
Su primo, Juan Plaza, comenta que ha pedido una serie de permisos en su trabajo, pero que ya no sabe si lo van a volver a autorizar para permanecer en la zona. «Aquí hay un cansancio físico, y no creo que sea posible quedarse todo el tiempo acá», comentó. Aunque en su carpa tienen una serie de «comodidades», asegura que es imposible dejar «botado» su trabajo.
Acercamiento
La alcaldesa de Caldera, Brunilda González, explicó el domingo, junto al edil de Copiapó, Maglio Cicardini, y el de Vallenar, Cristián Tapia, que decidieron mantener la ayuda para el campamento Esperanza todo el tiempo que sea necesario.
Al mismo tiempo, la Intendencia de Atacama habilitará un bus que cada día saldrá desde ese edificio en la capital de la III Región hasta la mina San José.
Así, explica Ximena Matas, quienes quieran ir por el día a tener información del avance del rescate podrán hacerlo, y luego volver a casa.
300 personas están viviendo en el campamento Esperanza.
Tres son los municipios de la región que colaboran con el abastecimiento del campamento: Copiapó, Caldera y Vallenar.
Fuente / El Mercurio