El cobre se ha transado en US$ 2 la libra por ya dos semanas, pero el próximo 21 de diciembre la historia cambiará y creará las condiciones para una Navidad muy triste para algunos inversionistas, ya que en esa fecha el mineral bajará, predice uno de los traders del metal rojo más certeros del mercado, el presidente de la consultora Resolved Inc., David Threlkeld.
El experto cree indefectiblemente que si algo subió, tiene que bajar. En el caso del cobre, prevé que el valor caerá 50% a US$ 1 la libra, dice, presionada por la alta especulación en las plazas y los deseos de China de producir su propio material refinado.
Su proyección es bastante más pesimista que la de Codelco. La estatal que estima una merma de 20%, hasta los US$ 1,6.
Threlkeld argumenta que «cuando los precios llegan a este nivel de US$ 2 por libra, dos cosas pasan: el consumo cae, porque crece la substitución del recurso y la producción aumenta», todo lo cual hace bajar las cotizaciones.
El «davilazo» chino
También influye la especulación en el mercado del cobre. En las últimas semanas ésta ha venido de parte de inversionistas que no creen que China pueda responder a los contratos de venta «por las 300 mil toneladas de cobre que el operador Liu Qibing vendió sin autorización y sin poseerlas», dice Threlkeld. Estos negocios empiezan a vencer el 21 de diciembre próximo.
Si China no tiene a su haber estas toneladas, deberá obtenerlas en el mercado a un precio superior a los US$ 2 la libra vigentes hoy. Eso prevén los hedge funds que han estado comprando el metal.
Pero Threlkeld y otros analistas trabajan con otro escenario. «China sí tiene reservas para solventar los contratos. De hecho, están hasta el cuello de cobre», dice, explicando que de todo el cobre que China consume (3,5 millones de toneladas al año), una parte importante va a los inventarios de la Oficina de Reservas Estatales (SRB) china, la ex empleadora de Qibing.
Luego, «habría que estar loco para comprar cobre a US$ 2. ¿Qué pasará cuando China despache su propio cobre y los hedge funds quieran tomar utilidades? Nadie les va a comprar y es así como ocurren los colapsos», explica.
Para Threlkeld los malos de la película son los especuladores, no los operadores como Qibing. «Es válido preguntarse si estos inversionistas no lo sobornaron, como a ese chileno infame de Juan Pablo Dávila, de Codelco, y a Yasuo Hamanaka, de Sumitomo», dice. Hamanaka era un trader que fue preso en los 90 por cornering, es decir, por comprar toneladas de cobre para reunir grandes cantidades y así controlar ilegalmente su precio. En 1991 el valor del metal subió 69% debido en gran parte a las transacciones del japonés.
Otro factor clave en las predicciones de Threlkeld son las perspectivas de que China se convierta en su propio proveedor de cobre refinado. «Ya está ocurriendo: están refinando 2,5 millones de toneladas al año e importan entre 900 mil y un millón», manifiesta el trader.
Agrega que en China se está construyendo una serie de fundiciones y refinerías, cuya puesta en marcha en 2007 acentuarán este fenómeno.
«Esto será igual a lo que pasó con el acero. Su cotización pasó de US$ 400 la tonelada a US$ 800 cuando China empezó con su gran demanda. Pero luego inició la construcción de sus propias plantas, lo cual trajo el precio a su nivel actual de US$ 250», argumenta.
Fuente/La Tercera