Ex salitreras arriesgan perder condición de Patrimonio de la Humanidad por deterioro

Estructuras como la planta de lixiviación de Santa Laura están al borde del colapso, y falta un plan maestro de intervención.

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(El Mercurio).- En una reservada visita, una delegación de expertos de la Unesco recorrió durante tres días las ex oficinas salitreras de Humberstone y de Santa Laura, declaradas Patrimonio de la Humanidad por ese organismo en julio de 2005. Y aunque reconocieron avances e inversiones en el cuidado, limpieza y ordenamiento de las antiguas calicheras, advirtieron falencias graves en la conservación de varias de sus estructuras, que pondrían en riesgo su categoría de patrimonio mundial.

Dicha situación se analizará este año en Brasilia (Brasil) por delegados de 21 países, a la luz del informe que elabora el encargado de la delegación, el mexicano Jaime Migone. Y el panorama no es alentador, ya que la revisión reveló que algunos edificios están al borde del colapso.

La intendenta de Tarapacá, Luz Ebensperger, acompañó a la delegación en terreno, y el jueves pasado adelantó al Consejo de Monumentos Nacionales en la región algunas conclusiones.

«Según los expertos, en las condiciones actuales, este patrimonio no nos dura más de 30 años, con suerte, y además va a perder la categoría de Patrimonio de la Humanidad», afirmó.

Aunque Migone no quiso profundizar en el contenido del informe, recuerda que fue el propio país el que consideró que tenía un sitio de valor universal y excepcional, «y debe hacerse cargo de lo que dijo».

El experto agrega que todos los sitios patrimoniales tienen amenazas, pero que hay acciones de conservación preventiva y estructural, así como también cosas irrecuperables, «pero todo eso se debe consensuar y encontrar un equilibrio. Las ex oficinas salitreras son un sitio único».

Respecto de los edificios más críticos, el consultor del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), Edgar Urban, identificó la planta de lixiviación de Santa Laura como el más dañado, por el debilitamiento de sus estructuras de madera.

«Las del costado norte registran una deformación acentuada y se pueden caer en cualquier momento. No se puede determinar si será hoy o mañana, pero se deben atender ahora», explica.

Urban dice que hay que crear un programa de intervención para frenar el deterioro y posterior colapso, e identifica como una debilidad la ausencia de un plan maestro. «Falta una figura que coordine, porque hay muchos interesados en ayudar y necesitan que alguien decida».

Fuente / El Mercurio

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