(Minería Chilena)Christian Thiele, gerente general de Minera Esperanza, ha formado parte de este proyecto desde sus inicios en 1999, cuando trabajaba con una cartera de proyectos en Antofagasta Minerals, grupo controlador del emprendimiento. “Los resultados de las exploraciones me llamaron poderosamente la atención. En 2001 realmente dijimos ‘esto va a ser una operación minera tarde o temprano’ y fue más temprano que tarde”, comenta.
Este yacimiento que comenzó su puesta en marcha en noviembre de 2010 y realizó su primer embarque de 5.000 toneladas de concentrado de cobre en enero, con destino a Japón. Éste es sólo el primer paso para una empresa que ha estimado que producirá, durante los primeros diez años de operación, un promedio anual de 190.000 ton de cobre y 230.000 onzas de oro pagables.
En el marco de la ceremonia de inauguración que se realizará hoy, su gerente general hace un balance de lo que ha sido este camino, y plantea que “ha sido un camino largo. Estamos dentro de los plazos que toma un proyecto de esta envergadura, desde el descubrimiento hasta la explotación, y nos demoramos once años, lo cual para un megaproyecto como éste es muy bueno”.
Thiele añade que “ha habido muchos hitos desde el descubrimiento en 1999 hasta la fecha, y siempre estuvimos convencidos de que aquí había algo importante. En 2004 llevamos el proyecto al directorio para aprobar una inversión de US$15 millones para hacer los sondajes, estudios y pruebas metalúrgicas a escala piloto con miras a hacer concluir un estudio de factibilidad para desarrollar el proyecto”.
El ejecutivo puntualiza, además, que “a fines de 2006 el mercado del cobre empezó a crecer mucho y vimos que los plazos de entrega de equipos eran muy largos, así que propusimos al directorio de poner órdenes de compra por los equipos principales sin tener terminada la ingeniería del proyecto. Es decir tomamos “opciones’ para poder desarrollar el proyecto en caso de aprobarlo más adelante. Así, a mediados de 2007, cuando tuviéramos aprobado el proyecto, tendríamos ganados seis u ocho meses en la compra”.
Fue una apuesta importante a futuro…
En junio de 2007 llevamos el estudio de factibilidad al directorio y ahí se aprobó lo que estamos construyendo hoy. Salvo que las tuberías de agua de mar consideradas eran de menor diámetro, de 26 pulgadas, y las que tenemos hoy son de 38 pulgadas, pensando que en el futuro vamos a necesitar más agua para expandir nuestra operación.
¿Ahí comenzó la cuenta regresiva?
A fines de 2007 fue aprobada la solicitud de autorización provisoria que nos permitió comenzar con el prestripping y las obras tempranas. Así comenzábamos con uno de los prestripping más grandes del mundo. Esta autorización nos permitió anticipar el comienzo de las obras tempranas en la mina y eso fue casi siete meses antes de la aprobación del estudio de impacto ambiental (EIA). La aprobación del EIA nos permitió dar inicio a la construcción, ahí comenzó la cuenta regresiva. Materializamos la compra de equipos, ejecutamos las órdenes de compra definitivas. Y también comenzamos con la obtención de los permisos sectoriales para iniciar las obras definitivas.
¿Cómo enfrentaron la crisis que sufrió la economía mundial en 2008?
En 2008 llegan nuestros socios de Marubeni y compran el 30% de la propiedad. Fue el año de la crisis financiera mundial y, a pesar de que todas las actividades mineras estaban complicadas, nosotros estábamos trabajando fuertemente para seguir con el proyecto y no paralizar. Creo que fuimos los únicos que no despedimos a nadie y, es más, salimos a contratar más servicios y más gente. Seguimos con nuestro plan, haciendo una rigurosa revisión de nuestros costos y de nuestra forma de hacer las cosas, siempre pensando en no perjudicar a nuestros trabajadores. Tomamos acciones durante la crisis tales como eliminar el edificio de administración, pero mantuvimos los estándares y el campamento de operaciones para nuestra gente, privilegiando el desarrollo del proyecto.
Viendo la actualidad, ¿las decisiones fueron las correctas?
Las decisiones fueron las correctas y nunca dudamos de eso, la economía es cíclica y el mundo va a necesitar cobre por mucho tiempo. Nuestro modelo de negocios busca estar siempre preparados tanto para un buen ciclo de precio, lo que significa seguir construyendo aun en tiempos difíciles y también, en la operación poder resistir un ciclo malo de precios. Uno de nuestros valores en Minera Esperanza es la austeridad, que significa hacer buen uso de los recursos y también el respeto, que implica ponernos siempre en los zapatos del otro, para buscar soluciones que beneficien a ambas partes. Así, a comienzos de 2008, en pleno auge de la demanda del cobre se empiezan a hacer las primeras plataformas, las primeras tronadas y a mover tierra para continuar sin interrupción con la construcción durante la crisis económica mundial que se desato a fines del mismo año.
¿Cómo fue ese proceso de prestripping?
Todo el programa de desarrollo del proyecto fue siempre hecho en torno a la actividad crítica que era el prestripping. Lo teníamos planificado para 30 meses y era lo que marcaba la carta Gantt del proyecto, ésa era la ruta crítica que marcaba los plazos del proyecto y creo que planificamos extraordinariamente bien toda esa parte y, de hecho, fue la actividad que terminó en menor plazo, con menor costo, sin accidentes y con gente propia que preparamos nosotros mismos. Todo giraba en torno a este prestripping que era uno de los más grandes del mundo. Para la ingeniería de detalles y la construcción teníamos suficiente tiempo, sabíamos que había empresas y personas que saben lo que hay que hacer, y al final esta parte nos salió más difícil.
¿Cómo consiguieron el financiamiento en medio de una crisis económica global?
Nosotros empezamos a buscar financiamiento en abril de 2008, con la economía en el peak y donde todos los bancos estaban buscando proyectos para financiarlos. Estábamos en la mitad de ese proceso cuando se desató la crisis económica, algunos bancos empezaron a tener problemas y obtener el financiamiento se convirtió en “el desafío” para la continuidad del proyecto. Finalmente, en mayo de 2009 logramos cerrar el financiamiento, aún en un entorno muy inestable a nivel internacional, pero con los bancos y los accionistas convencidos de que Esperanza es un proyecto en el cual vale la pena invertir por sus características de diseño y de desarrollo sustentable. Cuando miramos hacia atrás, vemos que abordamos este proyecto desde el inicio en forma sustentable al incorporar el uso de agua de mar con sal, para evitar desalar, ahorrar energía y emitir menos CO2 a la atmósfera, y cuando nos preocupamos de formar gente, de ver qué es lo que las comunidades esperan de nuevos emprendimientos mineros, tratamos de abocarnos en temas bien específicos y cumplir. De esta forma nos ganamos el respeto de nuestros stakeholders y, entre ellos, de la comunidad financiera. Esto generó apoyo y logramos que los bancos inviertan en este proyecto. Por cierto, también ganamos el respeto de la comunidad y de las autoridades, porque estábamos atendiendo los principales desafíos que hay en la Región de Antofagasta. Con el financiamiento aprobado y el proyecto en construcción estábamos en buen pie, lo que no sabíamos era con qué escenario económico nos íbamos a encontrar al comenzar a producir.
¿La llegada de agua de mar a la faena ha funcionado como se planificó?
De todas maneras. La primera llegada marcó un hito porque enviar a 2.200 m.s.n.m. agua de mar con sal es un gran desafío. Además, nuestra operación utiliza 100% agua de mar que se usa sin desalar en todo el proceso. Sólo se desala un 10% para el consumo humano y para lavar los concentrados. El proceso metalúrgico ha funcionado de acuerdo con lo planificado y no hemos tenido dificultades.
La planta está diseñada para el uso de agua de mar, con pinturas y revestimientos especiales, materiales adecuados, válvulas de acero inoxidable, etc. También nuestra pequeña planta desaladora para agua potable ha funcionado bien. Ahora estamos en proceso de puesta en marcha y, hasta llegar al 100% de la capacidad con todos los equipos de la planta, muelle y sistema de impulsión de agua de mar tenemos considerado un par de meses.
La entrevista completa se encuentra disponible en la última edición de Revista Minería Chilena y en nuestro sitio web www.mch.cl.
Fuente /Minería Chilena