(Diario Financiero) La disponibilidad de agua en Copiapó es actualmente crítica, debido a la caída en los acuíferos y el mínimo volumen del principal embalse de la zona, Lautaro.
La situación es delicada en esta época del año cuando la demanda por el elemento aumenta por la temporada de riego agrícola.
Frente a este escenario las empresas que impulsan proyectos en la Región de Atacama ven como una necesidad recurrir a la desalación para satisfacer una demanda creciente. Otra opción ha sido usar directamente agua de mar en sus operaciones.
En esa línea, Compañía Minera del Pacífico -filial minera de CAP- planea la construcción de una planta desaladora, como parte de su proyecto Cerro Negro, que tendría una inversión de US$248 millones y una capacidad de tratamiento de agua inicial entre 200 y 400 litros por segundo, capacidad que podría subir hasta 600 litros por segundo.
A partir de este proyecto, Caserones negocia la utilización de 150 litros por segundo.
Otro de los interesados en este tipo de proyectos es la matriz de Aguas Andinas, Aguas Barcelona (Agbar).
La firma habría iniciado los contactos con el gobierno regional para invertir cerca de US$500 millones en una desaladora en Copiapó, la cual entregaría del orden de 800 litros por segundo.
Se estima que el desarrollo minero en Atacama elevaría la demanda de agua hasta 2.000 litros por segundo, el 50% de la capacidad actual de Copiapó. En la zona se desarrollan proyectos mineros como Pascua Lama, Cerro Casale y El Morro. Este último considera la construcción de una desaladora.
Fuente / Diario Financiero.