(El Mercurio).- En un año, la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV) logró lo impensable: reducir las que pueden ser consideradas como las mayores pérdidas que ha registrado una compañía privada chilena, y que totalizaron US$ 668,9 millones en 2009, para 12 meses después situarse cerca del equilibrio financiero, e incluso, eventualmente, terminar 2010 con números azules.
Arturo Claro, vicepresidente de CSAV, aseguró a «El Mercurio» que «es muy probable que este año lleguemos a tener un balance positivo o con una ligerísima pérdida».
Las mejores perspectivas para la naviera se reflejaron en los resultados del primer trimestre de este año, que arrojaron pérdidas por US$ 38 millones, lejos del saldo negativo por US$ 266 millones de igual período de 2009. En la firma apuntan a lograr el equilibrio financiero durante el segundo semestre del año.
Entre las razones que sustentan las mejores perspectivas de CSAV figura la recuperación de la economía internacional. La industria naviera fue una de las más afectadas por la crisis internacional iniciada en octubre de 2008, la que se tradujo en fuertes bajas de carga y caídas de los precios de fletes navieros.
Y aunque en CSAV reina la cautela -«los altibajos son parte del negocio naviero», dicen-, el panorama está cambiando. «Todavía las tarifas no llegan a niveles satisfactorios. Del alza de tarifas que se ha producido, la mitad se la ha llevado el alza del petróleo. Pero la verdad es que han subido, y más importante aún es que ha subido el volumen mundial de carga -aunque no a los niveles precrisis-, lo que es una evidencia que la economía está mejorando aceleradamente», explicó Claro.
Fortalecimiento
Para levantar a la naviera, el grupo Claro -que pasó de tener cerca del 46% de la propiedad a cerca del 38%- echó adelante un plan de fortalecimiento financiero que recaudó más de los inicialmente previstos US$ 710 millones, y que, en gran parte, capitalizó de su bolsillo.
Adicionalmente, acordó el ingreso a la propiedad de CSAV de un grupo de armadores alemanes -liderados por el naviero Jochen Döhle y el fondo KG Fonds- con los cuales mantenía acreencias. Los armadores sellaron su ingreso la semana pasada a través de un remate en bolsa que les permitió acceder al 17,52% de la compañía y les dio derecho a sentar a dos directores en la mesa de la naviera.
Fuente / El Mercurio