(MCH) Tras la elección de Sebastián Piñera como nuevo Presidente, lo que obliga a un recambio total de autoridades regionales y provinciales, ya asoman los principales temas que deberá enfrentar en regionales claves para el desarrollo del país, como es el caso de la Región de Antofagasta.
Mirando en perspectiva a la minería, la principal fuente productiva que tiene Chile, el eventual uso de energía nuclear en Antofagasta será una de las claves a resolver, especialmente porque en la zona ya se disponen de estudios avanzados.
En este sentido, hace unos días el actual Intendente, Cristián Rodríguez, presentó a los medios de comunicación los siete lineamientos definidos para la nueva Estrategia Regional de Desarrollo que estará vigente hasta 2020. Uno de ellos se denomina Región Sustentable y dice relación con asegurar la sustentabilidad ambiental y territorial a través de un sistema regional de planificación de los recursos hídricos, energéticos y de protección a la biodiversidad.
En ese marco, la máxima autoridad regional explicó que el uso de energía nuclear es un tema que el país está estudiando y que la región debe evaluar. «Somos una región que en la actualidad utiliza sólo combustibles fósiles, entonces nuestras emisiones son importantes y cuando vengan los estudios de trazabilidad que exige la OCDE, eso va a afectar nuestra producción minera. Por lo tanto, estamos obligados a tener una matriz con energías complementarias limpias», dijo.
En esa línea aseguró que en la zona aún se puede avanzar fuertemente en alternativas como la energía eólica y solar. Asimismo, aseguró que «el próximo gobierno también tendrá que tomar una decisión definitiva respecto de la utilización de la energía nuclear en la zona».
Al respecto, el decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antofagasta, Marcos Crutchick, sostuvo que «la solución energética para la región lamentablemente no pasa por el uso de las energías alternativas, como la solar, eólica o geotérmica, pues éstas son complementarias y, lo negativo, extremadamente variables».
Según él, si seguimos con la actual matriz «el tema de la huella de carbono va a afectar a la industria minera haciéndola menos competitiva».
El experto concluyó que una planta nuclear demora para estar operativa entre 10 y 12 años, «por lo que es necesario que este año tomemos una decisión».
Fuente / MCH.