(Siemens) Las turbinas especialmente adaptadas de Siemens están ayudando a aumentar la eficacia de la producción de bioetanol en el Brasil. Una mayor eficiencia es alcanzada extrayendo energía de la biomasa que queda del proceso. En Brasil, el bioetanol se hace de caña de azúcar cultivada especialmente con este fin. Este proceso no afecta directamente a una cosecha que pueda también ser utilizada como alimento. En el pasado la fibra de caña de azúcar conocida como bagazo (residuo leñoso de la caña de azúcar) era quemada o procesada por la industria de la pulpa. Hoy, sin embargo, muchas refinerías del etanol utilizan el bagazo en centrales eléctricas de biomasa de menor escala para generar energía para sus procesos de producción. Como resultado, la producción de energía por refinería en Brasil ha aumentado diez veces desde 1999.
Brasil es uno de los mayores productores del mundo de bioetanol para su uso como combustible. El bioetanol cuesta menos que la gasolina, es por eso que alrededor de la mitad de los coches en Brasil tienen motores “Flex-fuel” que funcionan en una mezcla de etanol y de gas. Como han demostrado estudios, la producción y el uso del bioetanol deja una huella relativamente pequeña de carbón, a pesar de los costos de la semilla, fertilizantes, transporte, y destilación. De hecho, el bioetanol hecho de la caña de azúcar reduce las emisiones de CO2 en cerca de un 90 por ciento comparado al uso de combustibles fósiles. La huella de carbón dejada por otras plantas es mucho menos favorable. En Europa, la producción de bioetanol es cuatro veces más costosa que en Brasil, donde es mucho más favorable el clima.
Antes de 2020, el etanol hecho de la caña de azúcar podría perfectamente sustituir el diez por ciento de la gasolina consumida por todo el mundo. Los mercados potenciales más grandes serían la India o Colombia. Las centrales de biomasa, que utilizan bagazo para generar electricidad o vapor, ayudan a incrementar la eficiencia de las plantas de etanol y a reducir sus huellas de carbón. Esta es la razón por la cual muchas refinerías de etanol en Brasil funcionan como estas plantas, que tienen generalmente una salida entre de 25 y 70 megavatios. Los altos costos de capital implican un gran obstáculo para los operadores. Sin embargo en respuesta, Siemens ha adaptado su turbina de vapor SST-300, ya probado en Europa, a los requisitos especiales del mercado brasileño. Trabajando en conjunto, los ingenieros brasileños y alemanes han modificado la turbina para poderla fabricarla por completo en Brasil, usando materiales locales. Esto ha reducido el costo de la unidad en cerca de un 30 por ciento. El uso de centrales eléctricas de biomasa está ayudando a los productores brasileños a consolidar su competitividad.
Fuente / Siemens