(El Mercurio) Hace quince años, 3 mil trabajadores chilenos fueron sometidos a la siguiente interrogante: «¿Cuál es el máximo número de días que usted debería tomar este medicamento?».
La pregunta hacía referencia a las aspirinas y estaba acompañada por una etiqueta del fármaco en la que claramente se apreciaban las instrucciones de uso, que especificaban que las tabletas no se podían consumir por más de siete días.
Dicho reto consideraba un nivel de dificultad básico y, sin embargo, el número de personas que no dieron con la respuesta correcta fue preocupantemente alto.
«Casi el 49% de los encuestados no supo responder esta pregunta. Esto es un analfabetismo funcional que realmente sorprende, porque el aumento de la productividad no es posible si una persona no puede entender cosas tan simples como esta», aseguró la ministra del Trabajo, Evelyn Matthei.
Esta cifra forma parte de la Encuesta Internacional de Alfabetización de Adultos (IALS por sus siglas en inglés) aplicado en 1998 a veinte países de la OCDE y cuyos resultados ubicaron a Chile en lo más bajo de la tabla.
En esa oportunidad, más del 50% de los trabajadores encuestados, de entre 16 y 65 años, tenía una comprensión mínima de textos impresos o escasa capacidad para seguir correctamente algunas instrucciones.
«Cuando entregaron los resultados de este estudio quedamos realmente shockeados. Esa investigación señalaba que un ejecutivo en Chile tenía menos capacidad lectora que un obrero de Alemania», agregó la ministra Matthei y anunció que a partir de marzo del próximo año la misma encuesta será aplicada a 3.500 trabajadores de todo el país.
La idea es tener un nuevo diagnóstico sobre las competencias y destrezas básicas de los chilenos, para luego definir las políticas laborales en torno a la capacitación.
«Chile es un país que ya no compite por salarios bajos. Nuestro sueldo mínimo es 50% más caro que el peruano y muchas de las cosas que se hacen aquí se pueden fabricar en otros países, donde los trabajadores son tan productivos como los chilenos. Por lo tanto, aumentamos la productividad de nuestros trabajadores o muchas de las cosas que se hacen acá se terminarán haciendo en otros países», explicó la autoridad, señalando sus aprensiones respecto de los resultados de este nuevo estudio.
«Temo que las cosas no han mejorado mucho. Pero es súper importante que todos tomemos conciencia de cuál es el nivel de competencia que tienen nuestros trabajadores para luego implementar políticas eficaces», dijo.
Aplicación del estudio
El trabajo en terreno de los encuestadores comenzará en marzo y se desplegará a lo largo de todo el país. Su metodología será la misma que se aplicó en 1998 y estará a cargo del Centro de Microdatos de la facultad de Economía de la Universidad de Chile.
«La foto que se va a sacar estará hecha con la misma cámara, la misma metodología y, en términos técnicos, será comparable con la encuesta de 1998. Vamos a tener el privilegio de replicar el estudio, que ninguno de los veinte países que participó hace quince años lo ha vuelto a hacer», explicó David Bravo, director del organismo y autor de la primera encuesta, que reveló que una mala comprensión lectora o las dificultades para seguir instrucciones afectan la productividad de las personas.
«Cuando una persona no entiende lo que lee, las probabilidades de que los accidentes aumenten sube brutalmente. Por eso es esencial este diagnóstico, pues identificaremos las falencias de nuestros trabajadores», explicó Leonardo Daneri, presidente del directorio de la corporación de capacitación de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), entidad que financiará la encuesta.
3.500
trabajadores, de entre 15 y 65 años, serán encuestados a partir de marzo. Hace quince años, sólo participaron en el estudio 3 mil personas.
15%
de quienes afirmaron en 1998 tener estudios superiores, podían ser calificados como «analfabetos funcionales», ya que tenían falencias en lectura, escritura y cálculo.
Capacitación en empresas influye en la reducción de accidentes laborales
Aplicar un producto químico, manejar una máquina o utilizar un computador. Todas son tareas que obligatoriamente requieren de una habilidad mínima, sobre todo en el área de la construcción. De ahí que la CChC decidiera participar en esta investigación y sugiriera, además, el aumento de los encuestados en 500 personas, todas del rubro de la construcción.
«Es muy importante contar con trabajadores capacitados porque, por ejemplo, la construcción ha ido incorporando nuevas tecnologías y modernizado sus sistemas productivos», explicó Daniel Hurtado, presidente de la CChC, detallando que un mayor nivel de capacitación ayuda, también, a disminuir los accidentes laborales.
«El énfasis que ha dado la minería a la capacitación en prevención de riesgos la tiene como el sector que lidera los bajos indicadores de accidentes. Su éxito en esta materia hace que el resto de los sectores productivos tratemos de imitar ese camino», explicó Hurtado.
Fuente / El Mercurio