(Diario Financiero).- La caída que tuvo en 2006 el porcentaje de empresas que subcontratan trabajadores dejó de ser un hecho aislado para convertirse en una tendencia. Según revelan los datos preliminares de la Encuesta Laboral de la Dirección del Trabajo (Encla), en 2008 continuó la curva descendente de las compañías que declararon tener servicios tercerizados, pasando de 41,2% a sólo 30,5% promedio.
Si bien los porcentajes varían significativamente por tamaño de empresa y por rubros de actividad económica, en todas las variables se repiten disminuciones, lo que para los expertos se explicaría -principalmente- por la nueva regulación que introdujo la entrada en vigencia de la Ley de Subcontratación en enero de 2007.
Análisis que comparte la directora de la entidad fiscalizadora, Patricia Silva, pues considera que la normativa ordenó la situación en que funcionaba la externalización, además del aumento de responsabilidad que se incluyó para la empresa mandante en materias como el cumplimiento previsional, remuneraciones, higiene y seguridad de los trabajadores. Por esto, agrega que “muchas compañías optaron por terminar con la tercerización y hacerse cargo ellas, más aún en actividades que tienen que ver con el giro del propio negocio”.
En ese sentido, Huberto Berg, socio de Berg Consultores, argumenta que si el descenso obedece a que las empresas entendieron que era una forma de mayor eficiencia internalizar trabajadores, está bien, pero si la caída se produjo por las presiones de la ley es un error, porque deja a mucha gente fuera del mercado laboral”.
En respuesta, el académico de la Universidad de Chile, Joseph Ramos, concede que la legislación puede haber provocado un menor porcentaje de empresas que subcontratan, pero advierte que “la ley se hizo para disminuir la precariedad del empleo y garantizar los derechos de los trabajadores”, no con la intención de generar más plazas.
Mayor rigidez
Entre los expertos existen discrepancias respecto al efecto negativo que habría introducido en el mercado laboral el nuevo marco regulatorio. Para Cristobal Valdés, presidente de la Comisión Laboral de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), las consecuencias más perjudiciales se ven precisamente en coyunturas como la actual, donde existen altos niveles de desocupación, porque “la política debiera facilitar el empleo, pero en la medida que se rigidiza el mercado laboral se frena un poco”.
Para él, la regulación en este aspecto hace más gravosa la fórmula de subcontratación para las empresas, pues le incluye responsabilidades que no tiene como fiscalizar que se cumplan.
Sin embargo, Silva sostiene que hay otras flexibilidades, por ejemplo, en el tipo de contrato, porque si bien el 71,8% de los trabajadores tiene contrato indefinido, la mitad de ese universo no dura más de tres años y uno de cada cinco termina durante el primer año de vigencia. “Las alternativas que tiene el empleador, hacen que el mercado no sea tan duro como aparecen señalando en el sector empresarial”.
Finalmente, Berg recalca que la subcontratación no es un trabajo de segunda categoría y que en la medida que aumenta la necesidad de ser competitivo, más eficiente, la subcontratación, mirada como un servicio de excelencia, debiera aumentar”.
Fuente / Diario Financiero