(MINERíA CHILENA) El máximo representante de la Asociación de Empresas Consultoras de Ingeniería hace un balance del proyecto “Chile Engineering” ejecutado en Canadá y que ahora suma a Perú y Colombia, en un contexto de menor actividad.
Tras una positiva evaluación de la primera etapa de ejecución del proyecto de Promoción y Posicionamiento de la Ingeniería Chilena en Canadá, “Chile Engineering”, la Asociación de Empresas Consultoras de Ingeniería (AIC) está trabajando en la segunda fase de esta iniciativa, enfocada en reforzar la marca Ingeniería de Chile en el mercado canadiense y en una campaña de difusión en Perú y Colombia.
“La primera etapa fue muy exitosa, porque logramos posicionar la marca Chile Engineering en los medios especializados de Canadá y en buena parte de las empresas mineras más importantes”, destaca Elías Arze, presidente de la AIC, subrayando el interés de parte de las firmas socias –que actualmente superan las 80– en seguir invirtiendo tiempo y dinero en este programa.
Canadá lo eligieron por ser el más importante inversionista de los países desarrollados en minería en Chile y Latinoamérica, indica. Y ahora sumaron a Perú y Colombia, por las oportunidades que presentan: “Hoy Perú es una estrella en América Latina, a pesar de que hay incertidumbre y problemas sociales, pero se ha distinguido particularmente en minería. Y elegimos Colombia, porque de ser un país interdicto para trabajar, por problemas de seguridad, ha logrado controlar eso y está invirtiendo fuerte. Además, Colombia tiene un rezago en infraestructura y tiene un potencial minero que no es menor”, sostiene Arze.
Según el presidente de la AIC, Chile está en ventaja para hacer ingeniería en Perú y Colombia frente a países ubicados en otro huso horario y que hablan otro idioma. Asimismo, advierte que “no debemos competir con la ingeniería peruana o con la colombiana. Tenemos que complementarnos”. De esa forma se hizo en Chile, con un trabajo conjunto entre firmas extranjeras y nacionales, que permitió la transferencia tecnológica.
Lo que viene
La AIC todavía está trabajando en la agenda de esta segunda fase, que considera la participación de las empresas de ingeniería en la próxima edición de Perumin, en Arequipa (en septiembre), así como en un congreso de infraestructura en Colombia (noviembre). “Lo primero es definir una marca. No podemos llegar con Chile Engineering, porque vamos a despertar resistencias obvias. En Perú hay que considerar ciertas sensibilidades de origen histórico”, observa Arze.
El presidente de la AIC hace ver que el interés de las empresas estará en establecer relaciones conducentes a la generación de contratos, “pero hay que tomar en cuenta que estamos en un momento débil del mercado”, advierte. “Definitivamente hay una cautela enorme de parte de los inversionistas mineros”, continúa el ingeniero, recordando que con el crecimiento explosivo del precio del mineral hubo mucho entusiasmo por hacer proyectos, una sobredemanda por servicios y bienes, pero hubo proyectos que no resultaron como se esperaba “y los accionistas hoy están exigiendo a las empresas más confiabilidad en los resultados que prometen en sus proyectos”.
Con todo, considera que es el momento correcto para invertir en este tipo de campaña, de modo que cuando los clientes empiecen a contratar, la “Ingeniería de Chile” esté en su mente.
Visión del mercado
¿En qué medida la menor actividad ha afectado a las empresas de ingeniería? Ha trascendido que ha habido despidos…
Es así, hay preocupación dentro de la industria. Hoy, a diferencia de lo que sucedía hace un año, conseguir un ingeniero de cualquier especialidad es más fácil. La carga de nuestras empresas y del sector minero en particular fue bajando el año pasado y percibimos que la situación sigue muy inestable.
¿Qué factores inciden en esta inestabilidad?
Más del 50% de la actividad de las empresas de ingeniería es minería y la gran proporción es cobre. La perspectiva es que el precio seguirá siendo atractivo, pero hay más cautela de parte de los inversionistas en la forma como ejecutan sus proyectos de inversión. Cautela por las fluctuaciones en el precio y por los resultados de los proyectos, asociados a mayores costos. Cuando un proyecto termina costando varias veces más que lo presupuestado, resulta muy difícil de explicar a los inversionistas.
¿Qué mea culpa hacen las empresas de ingeniería respecto de las estimaciones de costos?
Tenemos bastante que mejorar. En general, las estimaciones de costos se hacen con procedimientos bien establecidos, pero hay algo que aprender de la experiencia pasada, en conjunto con los clientes. Hay que asumir los malos resultados de los proyectos como un problema de todos, de los inversionistas, de las empresas de ingeniería, de las constructoras, de los proveedores. Todos tenemos que buscar una manera de hacer que cuando se fijen las expectativas, estas sean más realistas.
Fuente / MINERíA CHILENA