1.- Semanas difíciles han tenido los industriales del gas. El debate por el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) al que se sumaron las firmas que comercializan gas licuado (GLP) y natural (GN) arrojó dividendos positivos sólo para los primeros.
Sin fondo
Al público reclamo por esta situación que realizó el secretario ejecutivo de la Asociación de Distribuidores de Gas Natural (AGN), Carlos Cortés, otras fuentes ligadas a la industria también mostraron su desencanto con el Gobierno al afirmar que «lo central es que hay una discriminación que es arbitraria y que se sustenta en premisas erróneas». Entre las razones que ven los industriales como erradas se cuenta que el gas natural no posee relación con el precio del petróleo como sí la tiene el GLP y que es un producto «elitista» y de menor impacto.
«Que el GN no se venda sin mirar los precios internacionales no es correcto, siempre hay referencia con otros combustibles y respecto de que no es popular… hay dos millones de personas que usan el GN y que son de comunas de Valparaíso, Concepción, San Bernardo y otras», explicó la fuente, la que agregó que las empresas poseen casi un 70% de sus clientes en sectores medios o medios bajos.
2.- Gas a cuentagotas
Un segundo factor son los intermitentes envíos de gas natural desde Argentina. Entre el 28 de mayo y el martes 10 de junio se han sucedido cinco cortes totales en las inyecciones provenientes del país trasandino. Ésta es la situación que las compañías hoy tienen más controlada y que por el momento nunca ha derivado en problemas para satisfacer la demanda residencial y comercial de la zona central.
3.- ¿Las alzas vienen en barco?
El tercer elemento es la llegada a Argentina del barco regasificador «Excelsior», el cual, una vez que llegue GNL, suministrará gas a Buenos Aires a un precio que, según han publicado medios trasandinos, estaría en torno a los US$ 14 por millón de BTU. «Han sido poco claros con la información del barco y por el momento sigue rigiendo para los envíos el precio de Bolivia», afirma una fuente de la industria, que, sin embargo, descarta que este nuevo suministro para los argentinos se traduzca en valores sobre los US$ 30 por millón de BTU para Chile.
La preocupación surge porque Argentina desde marzo cobra como impuesto a las exportaciones el 100% del precio de importación. Hoy ese valor es el del gas boliviano (US$ 8 por millón de BTU) a lo que hay que sumar el costo de los productores argentinos, lo que se traduce en que el recurso llegue en unos US$ 12 por millón de BTU.
Fuente / El Mercurio