(El Mercurio) En los 90 Chile se enfrascó en una carrera frenética por un combustible barato y limpio: el gas natural. Pero el sueño se tornó pesadilla cuando, en 2004, Argentina cortó el hidrocarburo. Y ahora la promesa de contar con una energía más barata y «verde» con la revolución del shale gas o gas no convencional, y justo cuando el país enfrenta una de las tarifas eléctricas más altas del mundo, gatilló una despiadada guerra entre empresas.
El Ministerio de Energía dice que más gas natural implica una diversificación en la matriz, pero además nos permite acceder a nuevos países proveedores de energía. «Es limpio, sin la volatilidad que tiene el precio del petróleo, y hay reservas más cuantiosas de gas no convencional en países que no han vivido conflictos sociales en las últimas décadas», dicen en la cartera dirigida por Jorge Bunster. Otro punto: un proyecto a gas tarda menos que uno a carbón y puede situarse en zonas de menos impacto ciudadano.
Hoy los ojos están puestos en el Norte Grande, en la disputa entre GNL Mejillones -una sociedad formada por GDF Suez con 63% y Codelco con el 37%- y sus clientes Collahuasi, BHP Billiton, El Abra (Codelco y Freeport McMoran) y la misma Codelco. Las mineras piden más acceso al terminal, de manera de poder contar con más gas para las centrales existentes y también nuevas centrales; Suez en su calidad de controlador de GNL Mejillones quiere sacar la mayor tajada de este negocio. Tras infructuosas tratativas llevadas a cabo durante más de un año, las empresas mineras optaron por recurrir a un peritaje.
Pero Codelco decidió ir más allá y hacer una consulta al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia que no fue acogido. La cuprera estatal estima que los precios del GNL debieran bajar más y, para contar con este energético, necesitan libertad para traer gas de otros mercados. Y si no hay claridad en la forma de operación del terminal GNL Mejillones, eso puede significar que el terminal es sólo abierto en el papel, pero que es cerrado por efectos operacionales.
Suez, a través de E-CL y sus participadas Hornitos y Andina, tiene el 46,92% de la generación del Norte Grande, mientras AES Gener tiene un 31,77%. El tercer actor, GasAtacama, tiene un 16,93% de la generación.
El interés de Suez de controlar el acceso al GNL y de las mineras en liberalizarlo se explica por el hallazgo en el mundo de enormes reservas de shale gas, en especial en EE.UU. Y Chile, apunta un ejecutivo de Colbún, es beneficiario de eso: Washington le ha dado un trato especial a esta energía y sólo está permitiendo su exportación a países con quienes tiene tratados de libre comercio, como Chile. Según GasAtacama, el gas norteamericano entraría al país hacia el 2016.
Todos en Chile son conscientes de que, de aquí a tres años más, el gas natural puede bajar su precio y ser incluso más barato que el carbón. ¿En cuánto? En Codelco señalan que en el Sistema Interconectado Central, donde los costos marginales se acercan a los US$ 300 por megawatts-hora (MW-h), el usar este combustible bajaría los precios en US$ 44 y así el valor promedio, que hoy está en US$ 180 el megawatts, se situaría en US$ 130 por MW. En el SING los precios no bajarían tanto, pero haría estable la oferta de energía y su valor, algo muy apreciado por las mineras.
«El mundo está frente a un cambio del mercado del gas. Hoy el gas en Estados Unidos se transa a menos de US$ 2 el millón de BTU… ¡Es baratísimo! Es un mercado que está en transformación completa porque la tecnología nueva del shale gas va a modificar todo el entorno», dice Jan Flachet, presidente de GDF Suez en América Latina. «Algunas mineras ya lo están captando y quieren asegurarse la posibilidad de traer gas barato al terminal de GNL Mejillones y asegurarse una fuente alternativa al carbón».
La carrera empresarial
El shale gas trajo algo más: competencia. Hoy varios actores evalúan poner terminales flotantes para traer GNL de Estados Unidos. Endesa, a través de GasAtacama, busca crecer en gas y lo mismo Colbún.
«Con GasAtacama intentamos hacerla viable: buscando gas y acceso al gas», manifiesta Joaquín Galindo, gerente general de Endesa, empresa que tiene el 50% de la eléctrica nortina. El ejecutivo agrega que están «buscando gas en el mercado internacional al mejor postor y en las mejores condiciones». Y agrega: «No estamos olvidando a GasAtacama, no la hemos abandonado», señaló en la junta de accionistas de Endesa esta semana.
El gerente general de la mayor eléctrica del país acotó que si lograba, por parte de GNL Mejillones y Suez, tener libre acceso al terminal que ya existe en Mejillones, llegaría gas a GasAtacama, pero señaló que también estaban negociando traer gas de los mercados internacionales. Otra cuestión que estudian es que la central Taltal, que si bien está en el Norte Grande pertenece a la red central, tenga GNL, explica Galindo.
Colbún espera terminar este año los estudios para tener un terminal flotante de GNL en la bahía de Quinteros y «no descarta» estudiar algo parecido en el Norte Grande, «si hay clientes, por cierto», dice un alto ejecutivo de la eléctrica de los Matte. AES Gener en su intento por diversificar su matriz analiza el GNL, pero no hay ningún plan específico. «Si surgen oportunidades, las evaluaremos», dicen.
Fuente/ El Mercurio