(La Tercera) «La mejor forma de empezar a cambiar la mentalidad de las personas es desde la escuela», dice convencido Víctor Zamora Bugueño, quien el 13 de octubre de 2010 se convirtió en el minero número 14 en ser rescatado desde las profundidades de la mina San José. Por esos días se hizo conocido por sus escritos y por enviar hasta la superficie un poema para alentar a los rescatista.
Más de dos años han pasado del accidente y Zamora dejó Tierra Amarilla para regresar a su natal Arica. Dice que el tiempo tras el rescate no ha sido fácil, que ha estado sin trabajo, pero hace tres semanas ideó un nuevo empleo, el que describe como un sueño que lo tiene recorriendo los colegios de la zona.
Ahora, Víctor se para en las salas de clases y apoyado en videos comienza a hablar sobre la vida, sobre su experiencia en la mina y sobre los sueños. Su público son los escolares de la ciudad. “Los muchachos me preguntan de todo, de qué nos pasó, cómo pudimos aguantar tanto tiempo, pero no hablo sólo de desgracias”, recalca.
Víctor inició su recorrido ofreciendo sus servicios como orador por los liceos de Arica. Ya suma cuatro charlas e insiste en la necesidad de generar cambios. “Es que hay muchas cosas que los jóvenes no saben, de repente tienen miedo de lo que puede venir hacia adelante y uno ya le va aconsejando cosas, que uno puede tomar, decisiones, cómo lograr sus objetivos, las metas. Están como bloqueados, necesitamos hacerles ilusión; a los jóvenes les falta soñar, creer en ellos, esperan que todas las cosas pasen”, evalúa.
Es más, Zamora cuenta que su meta es seguir por un tiempo con esta nueva vocación. “Quiero tratar de inculcar todo esto a nivel nacional y me gustaría ir por todos los colegios de Chile. El cobro depende de la situación, arreglo con la escuela”, dice.
Beatriz Avalos es directora del colegio Pablo Neruda, donde los alumnos cancelaron mil pesos como entrada para ver a Zamora. “Los niños estuvieron muy interesados y atentos, no podían creer que estuviera uno de los mineros, fue increíble para ellos”, describe la docente. Berta Moreno, asistente social del establecimiento, agrega que “él no sólo habla de su experiencia en minería, habla de valores, de respeto por el otro, de la importancia de seguir a un líder, del respeto por la vida; los niños querían continuar escuchando”. En la escuela ya trabajan en traerlo de vuelta, porque los alumnos de los cursos más pequeños quieren escuchar la historia de uno de los “33”.
Zamora, quien a sus 35 años sigue casado con Yesica Cortés y tiene un hijo de seis años y una pequeña de un año dos meses, quiere continuar con su proyecto. “Estoy más tranquilo, gracias a esto yo mismo me he hecho la terapia y me he aliviado un poquito sicológicamente, no del todo, pero he podido estar más tranquilo”, dice este mecánico que no descarta volver a trabajar en una mina.
Fuente / La Tercera