El lento relevo generacional en Chuquicamata

Dentro de su programa ya se cuentan los santuarios de San Antonio de Padua de Matilla, San Lorenzo de Tarapacá y San Andrés de Pica, todos declarados monumentos nacionales. Este último, se trabajará de forma paralela con la Iglesia de Huatacondo, dando forma a una nueva etapa de este profundo proceso de recuperación patrimonial y fortalecimiento de la identidad regional.

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(El Mercurio de Calama) Cercano a 50 años es el promedio de edad de los trabajadores de Codelco Norte. Este aspecto, sin lugar a dudas es un tema no menor, que lleva a la reflexión, y que puede tener distintas apreciaciones o miradas, según bajo el lente de cómo se la quiera observar. Por un lado, están los que estiman que tanta gente acumule años de servicio en una misma empresa, puede significar un problema no menor. Ello si se toma en cuenta algunas apreciaciones relacionadas con el costo que la empresa pueda enfrentar al momento de cancelar indemnizaciones por años de servicio, obviamente el costo será bastante más alto respecto a una persona que sólo permanece un tiempo y se desvincula.

Más todavía en Chuquicamata, que tienen beneficios considerables, y esos también suman costos, tanto al momento de ser percibidos por los trabajadores, y al ser imponibles, también significan acumulación de recursos para su momento de retiro. Y ahí la empresa no le queda más que responder.

Codelco en más de alguna ocasión ha dejado de manifiesto su preocupación por el tema. Es que con el avance del tiempo, son menos los trabajadores que cada año se retiran voluntariamente.

Más aún, cada vez son menos lo que, aún cuando están enfermos, ven en el asistir a trabajar a la empresa su única forma de vida, de manera que el arraigo por «la pega» y son repetidos los casos de trabajadores que se entregan hasta lo que más pueden y una vez que salen de la estatal no duran con vida, porque se les viene el mundo encima, caen en depresión, les sobrevienen múltiples enfermedades.

Es por esa misma razón que muchos prefieren mantenerse activos y pasan, hoy hasta cuarenta y más años de servicios, y siguen en sus respectivas labores.

Pero hay otros que aunque quisieran por sus compromisos no pueden dejar de trabajar.

Fuente / El Mercurio de Calama

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