El Gobierno confía en un milagro tras conocer oscuro informe de expertos

Evaluaciones internas de La Moneda, en base a los análisis de especialistas, dicen que habría un 2% de posibilidades de rescatar con vida a los mineros atrapados. Aun así, la política del Gobierno es la de no escatimar gastos hasta sacar a los trabajadores con vida o recuperar sus cuerpos.

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(El Mercurio) «Las probabilidades de encontrarlos con vida son bajas». La frase, pronunciada el jueves 12 por el ministro de Minería, Laurence Golborne, provocó molestia en los familiares de los 33 mineros atrapados a 700 metros de profundidad en la mina San José.

Antes, ese mismo día, el Presidente Piñera y otros personeros de gobierno, como la intendenta de Atacama, Ximena Matas, habían vuelto a dar señales esperanzadoras. «Tengo que reconocer que la situación no es fácil. Llevan ya muchos días atrapados, pero la esperanza del gobierno está más viva que nunca», aclaró el Mandatario.

Sin embargo, las palabras de Golborne tenían su origen en una reunión a la que había asistido en La Moneda para evaluar, junto al Presidente, el ministro del Interior y un grupo de expertos, las labores de rescate.

Ahí, ante un mapa real de yacimiento, proporcionado por la Compañía San Esteban (el mismo que se grafica en la página de enfrente), el grupo evaluó las posibilidades de éxito. Las conclusiones fueron desoladoras. Tanto, que, según los especialistas, sólo habría un 2% de posibilidades de encontrar a alguien con vida.

Mal augurio

Según fuentes de La Moneda, en la reunión los expertos les plantearon al Presidente y al ministro que el derrumbe fue enorme, mucho más grande de lo pensado y de alcance desconocido, lo que hace muy difícil el rescate.

Expertos consultados por «El Mercurio» corroboran lo anterior y explican que el derrumbe, que se produjo a 350 metros de profundidad, bien podría haber hecho colapsar todo el resto de la mina hacia abajo. Esto, debido a que el desprendimiento se produjo en un lugar excesivamente explotado, inestable por la gran cantidad de exploraciones que se han realizado. De hecho, en la infografía (ver página anterior) se puede ver hay múltiples signos de trabajos hacia los costados en búsqueda de mineral. Según los entendidos, independiente de la calidad o seguridad de los trabajos, esto habría dejado el área vulnerable.

Asimismo, en la negativa evaluación de La Moneda pesó el hecho de que, según informes de los propios ejecutivos de la mina, los 33 trabajadores habrían estado separados al momento del colapso. De hecho, tal como se ve en la infografía, un grupo habría estado trabajando en la cota 44 (670 metros), otros en la cota 60 (660 metros), en la 100 (620 metros) y en la 105 (615 metros). «Los mineros no trabajan todos juntos de la mano. Típicamente tres trabajan en un túnel, otros tres o cuatro en otro. No hay posibilidad de que estuvieran los 33 en un mismo lugar», dice un ingeniero de minas que analizó la situación. Los informes que recibió el Gobierno indican que de haber habido un grupo en las rampas al momento del derrumbe, la posibilidad de encontrarlos es prácticamente nula, pues esa zona estaría completamente bajo toneladas de tierra y rocas.

A esto se suman las inhóspitas condiciones en las que estarían los trabajadores a cerca de 700 metros de profundidad: 100% de humedad, más de 30 grados de calor, probablemente en oscuridad absoluta y, dependiendo de dónde estén, también con escasez de agua y sin alimentos desde hace varios días.

Fórmulas de rescate

Respecto de las fórmulas de rescate, las autoridades tienen previsto abrir un pique al costado de la mina, y por ahí cavar hasta llegar hasta la zona del refugio de 50 metros cuadrados, donde se espera que al menos algunos de los mineros estén. Sin embargo, esa vía no es simple.

Según los expertos, abrir un túnel totalmente nuevo, de esa profundidad, puede tomar meses. Explican que no es raro que en esas tareas, hasta el más experimentado excavador pueda llegar a avanzar sólo tres metros en un día. Esto, porque el método que se utiliza es demoroso: primero se cava, luego se drena y después se oxigena, y recién ahí se puede volver a cavar. Eso, independiente de los obstáculos que se encuentren en el camino. En términos simples, se trata de construir una nueva mina.

Tan trabajosas pueden ser las otras opciones, como la de intentar descender por las rampas, despejando escombros, pues esa zona estaría muy inestable, y bien podría provocar otro derrumbe que dejaría más víctimas.

Asimismo, la posibilidad de bajar por los ductos de ventilación tampoco es sencilla, ya que éstos colapsaron a 300 metros, y no hay seguridad sobre el estado en que se encuentran. Estos pasadizos forman parte del problema, ya que tenían la misión de ser la segunda salida de la mina. Sin embargo, tal como reconoció Marcelo Kemeny, propietario de la Compañía Minera San Esteban, la chimenea no estaba completamente escalerada, como debía estarlo para servir de vía de emergencia, según había exigido Sernageomin como condición para reabrir la mina en 2008.

Ante esta situación, según los entendidos, la única opción es, tal como se está haciendo, intentar proveer de agua, alimentos y comunicación a los mineros mediante el uso de sondas. Pero ni siquiera esto asegura el rescate.

Con plano en mano, expertos explican a «El Mercurio» que los sondajes tienen como característica no seguir siempre una línea recta hacia su objetivo, sino que tienden a desviarse según los obstáculos que van encontrando. Y en 700 metros (equivalentes prácticamente a dos edificios Empire State) son muchos los obstáculos. Es como apuntarle al centro de un blanco muy lejano. Asimismo, los entendidos afirman que en oscuridad total sería muy difícil para los mineros atrapados localizar el agujero dejado por la sonda. Es por esto que se utilizan seis sondas en la mina San José. Para intentar por varias vías tener resultados positivos. Así, si falla una, otra puede tener éxito.

La apuesta de La Moneda

En este contexto, los expertos que han asesorado al Gobierno en privado han dicho que incluso una eventual recuperación de cuerpos puede ser una tarea muy difícil de lograr con éxito. Se les hizo ver a las autoridades que en la mayoría de los accidentes de estas características en el pasado se ha optado por clausurar la mina y convertirla en una especie de santuario para recordar a las víctimas. No obstante, las tecnologías actuales ofrecen más posibilidades.

Como sea, y a pesar del oscuro panorama que recibió esta semana, La Moneda no planea rendirse.

«El Gobierno va a utilizar todos los recursos económicos y humanos, sin importar el tiempo que tome, para llegar hasta los mineros», asegura un ministro.

Fuente / El Mercurio

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