(El Mercurio) Dos semanas después del derrumbe que mantiene atrapados a 33 mineros en la mina San José, Nolberto Contador, socio de E-Mining, empresa que hizo los estudios geotécnicos que ayudaron a reabrir el yacimiento en 2008 -a través de E-Mining Technology-, y que operó en la planta -por medio de E-Mining Operation, entre 2008 y diciembre de 2009-, accedió a relatar los alcances de su participación en las faenas de Copiapó.
Y lo hizo seis días después de escuchar que Alejandro Bohn, uno de los dueños de Minera San Esteban Primera, asegurara que dicho estudio «no indicaba un peligro como el que estamos viviendo».
Contador sostiene que con estas declaraciones, el empresario «intentó blindarse»… «Pero no dijo que no había cumplido con los monitoreos que solicitamos», dice el ingeniero.
Su conclusión es que si bien el derrumbe pudo haberse producido por una desviación geológica o explotación indiscriminada, «el desastre era evitable y la responsabilidad es de la minera».
-¿Cómo se gestó el estudio que hizo su empresa en 2008?
«Es un trabajo de seis meses; no es un estudio de un día. Cuando se abre una mina, el mandante (N. de la R: San Esteban Primera, en este caso) solicita a Sernageomin la reapertura. Cuando Sernageomin toma la decisión, no sólo toma el informe geotécnico que nosotros hicimos. Ése es uno de varios antecedentes».
-¿Qué periodicidad requiere un estudio como éste?
«Periódicamente: puede ser cada seis meses, un año o dos… Todas las mineras en Chile trabajan con geotermia en forma continua para validarlos y chequearlos».
-¿Estos estudios se repiten?
«Sí, porque (la mina) va cambiando. Dentro de las recomendaciones que se generan, todo se tiene que ir monitoreando. Porque hay dos potenciales desviaciones: que la geología cambió y se encontró algo que no se vio antes; o que la mina no prosperó en los parámetros deseados, y que entre en una explotación indiscriminada. ¿Y cómo te cubres de eso? ¿Cómo te quedas tranquilo operando? Para eso se hace el monitoreo».
-¿Qué garantiza el informe que ustedes hicieron?
«Que usamos los mejores estándares de la industria para hacer el análisis. Se entregaron los parámetros de diseño, es decir, las máximas dimensiones admisibles que se podían tener. Y se entregaron las recomendaciones de monitoreo necesarias para trabajar la mina».
-¿Qué tipo de recomendaciones se hicieron?
«Por ejemplo, recomendamos un sensor microsísmico, que es igual que un sistema de oreja (percibe los ruidos que hacen los movimientos de la roca). Eso fue lo peor: lo instalamos, quedó instalado y nunca se operó».
-¿No había un monitoreo en la mina San José?
«Puedo garantizar objetivamente que no había y que estaba recomendado en los informes».
-¿Era la mina, como dice María Ester Feres, ex directora del Trabajo, «un peligro viviente»?
«No. He visitado la mayoría de las minas subterráneas de Chile y ésta era una mina absolutamente sana. Lo que le faltaba era operar bajo estándares, de manera adecuada. Con sistemas de fortificación, sistema de monitoreo, y eso es lo que se recomendó. Nosotros recomendamos: no es mi responsabilidad fiscalizar que lo hagan, sólo recomiendo».
Dentro de la mina
-¿No genera suspicacias que la misma empresa que hizo el estudio que en parte permitió la reapertura de la mina, luego la opere?
«Son procesos paralelos, que no los hago yo, porque me dedico a la geotécnica, pero fue aprobado por mí. Durante los primeros cuatro meses anduvo todo muy bien, pero de repente empezó a caer. Alejandro (Bohn) empezó a poner restricciones económicas e incluso los pagos se atrasaron. Comenzamos a tener problemas, porque no se implementaron las medidas de seguridad que se requerían».
-¿Hay responsabilidad de E-Mining en la falta de seguridad de la mina, como la inexistencia de una vía de escape?
«No. Es como si yo trabajara en un edificio y subiera por un andamio porque no tengo una escalera. En ese caso, le digo al dueño del edificio que me tiene que tener un escalerado interno. Y él no lo pone y yo sigo operando, pero estoy pidiendo la escalera».
-¿Pidieron formalmente una vía de escape?
«No sé si hay documentos, pero hay carteo. Nosotros ahí empezamos la retirada y las negociaciones de cómo salir».
-¿Cuándo decidieron retirarse de la mina?
«En diciembre de 2008. Cuando yo digo (al equipo de E-Mining) «salgan de ahí» es cuando empiezo a ver las tasas de accidentabilidad tremendas. Muy fuera de los estándares».
-Pero se fueron finalmente en diciembre de 2009, ¿por qué demoraron tanto?
«Nos debían mucha plata: al menos un año del pago de la operación. ¿Por qué no salimos antes? Por las negociaciones económicas y porque no podíamos dejar botada a nuestra gente».
-¿Cuál era la explicación que les daban a usted por la inexistencia de monitoreo?
«Normalmente, lo que hace la gente es decir: «ya, vamos a poner esto en el programa de la próxima semana». Lo que ves es dilatación».
-¿El accidente le deja alguna enseñanza?
«Vamos a tener que ser más selectivos con los clientes».
-¿No debió haber vinculado a E-Mining con San Esteban Primera?
«No. Desafortunadamente nos dimos cuenta tarde, porque cuando te están instalando el sistema microsísmico piensas que es muy atractiva una mina de este tamaño que estaba haciendo las cosas bien».
«Era una mina absolutamente sana. Lo que le faltaba era operar bajo estándares de manera adecuada. Con sistemas de fortificación».
«Recomendamos un sensor microsísmico (…) Eso fue lo peor: lo instalamos, quedó instalado y nunca se operó».
«Al final fue cuando llegamos casi a un acuerdo en que iban a pagarnos un 50% de la deuda y en algunas cuotas».
NOLBERTO CONTADOR «Nunca vi una evidencia de explosión de roca»
«La única parte de Chile donde hemos tenido casos dramáticos es en El Teniente, que sufre ese fenómeno que se llama explosión de roca, el cual se produce cuando sacas rocas y los esfuerzos o las cargas a alguna parte se van».
Así explica Nolberto Contador la inexistencia de explosiones de roca en la mina San José, y, de paso, descarta que de haberlas fuera un impedimento para el funcionamiento de la planta.
«Una mina puede seguir funcionando aunque haya tenido una o varias explosiones de roca en su vida», plantea.
Por ello, afirma que el problema para reabrir la mina no radicaba en si registraba tal fenómeno. «No hay minas sobreexplotadas ni viejas ni nuevas. Eso es farándula. Si fuera por eso, no habría minería en Chile. Aquí se trata de hacer las cosas bien», enfatiza, agregando que mientras su empresa se mantuvo en las faenas «no había señales de inestabilidad».
Fuente / El Mercurio.